No quise pedir wagyu. Es un dato pequeño, pero, en una parrilla limeña donde esta carne suele ser la carta de triunfo casi obligatoria y lo que justifica el ticket alto, no pedirla después de probar el bife peruano dice mucho. La ternera criolla, con 21 días de maduración en el bife angosto y el ancho, no compite contra el estándar japonés; lo desplaza del centro de la conversación. Y no es una carne cualquiera: es la misma genética con la que La Estampida, el grupo detrás de este restaurante, se coronó campeón mundial en el World Meat Championship de Buenos Aires en 2025, frente a 110 establos de todo el mundo.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.