Evanna Lynch nació en Irlanda en 1991, y su carrera quedó para siempre ligada a un personaje: Luna Lovegood, la peculiar estudiante de Ravenclaw que conquistó a millones de espectadores en la saga de Harry Potter. Sin embargo, lejos de desaparecer tras el final de la franquicia, la actriz ha construido una trayectoria muy distinta a la de muchas estrellas infantiles: menos enfocada en Hollywood y más en proyectos personales, la literatura y el activismo.Antes de convertirse en actriz, Evanna Lynch ya era una apasionada lectora de Harry Potter. De hecho, durante su infancia mantuvo correspondencia con J. K. Rowling en una etapa especialmente difícil de su vida, marcada por un trastorno de la alimentación del que más tarde hablaría abiertamente.Su gran oportunidad llegó en 2006, cuando acudió a un casting abierto para interpretar a Luna Lovegood. Compitió con alrededor de 15.000 aspirantes y terminó consiguiendo un papel que parecía hecho a su medida. Debutó en Harry Potter y la Orden del Fénix (2007) y repitió en las cuatro películas restantes de la saga, convirtiéndose en uno de los personajes secundarios más queridos por los fans. La crítica destacó en varias ocasiones su interpretación por la naturalidad con la que transmitía la excentricidad y la dulzura del personaje.Como les ocurrió a muchos intérpretes de Harry Potter, desprenderse de un personaje tan icónico no fue sencillo. Lynch optó por un camino muy diferente al de buscar grandes superproducciones. Participó en películas independientes como G.B.F. o My Name Is Emily, recibió buenas críticas por su trabajo teatral en Londres y apareció puntualmente en algunas series. En 2018, además, participó en el mítico programa de la televisión estadounidense Dancing with the Stars, y quedó en tercera posición.