Cualquier partido que aspira a gobernar una ciudad desea contar con un candidato reconocido y de consenso. No siempre es fácil tenerlo. En el PSOE de Alicante se ha convertido casi en una utopía. El inesperado paso a un lado que ayer dio la portavoz municipal y última candidata socialista, Ana Barceló, al anunciar su renuncia a presentarse a las próximas elecciones, anticipa un escenario que se hallaba entre los probables -ningún candidato socialista a la alcaldía ha repetido desde 1995, nada menos-, pero no se esperaba tan pronto.La exconsellera de Sanidad y exalcaldesa de Sax, su pueblo natal, ha mantenido gran actividad al frente del grupo municipal de la capital alicantina, “frenética” durante las última Hogueras de San Juan, según fuentes internas del partido. Lo que algunos interpretaron como un intento de posicionarse con ventaja ante un hipotético proceso de primarias muy previsible teniendo en cuenta que la agrupación de Alicante vive en permanente estado de crisis. Ningún candidato socialista a la alcaldía ha repetido desde 1995, nada menosSin embargo, justo un mes después de la cremà, la veterana política ha dicho “basta”. A sus 67 años, la encargada de gestionar la Sanidad valenciana durante los difíciles tiempos de la pandemia, que afectaron incluso a su salud, ha valorado que este era, desde un punto de vista “personal y político”, el momento de abandonar.Desde que un Ximo Puig en la cima de su poder, siendo president de la Generalitat y uno de los 'barones' más influyentes del PSOE, apostó por ella para tratar de ganar a Luis Barcala en Alicante, contra las pretensiones de un aparato local que todo el mundo presupone siempre dominado por el exsenador Ángel Franco, Barceló se ha visto obligada a realizar primero la campaña y dirigir después el primer grupo de la oposición, con la permanente sensación de que la maquinaria “franquista” conspiraba contra ella. Pese a ello, ha conseguido algo casi insólito en el PSOE: mantener unido al grupo municipal. Que ninguno de los ocho concejales socialistas, unos con mayor protagonismo y otros más discretos, haya sacado los pies del tiesto puede considerarse una novedad. Por lo visto, no ha sido suficiente.Fuentes del partido interpretan que Barceló ha debido recibir alguna prueba de que el equipo de Diana Morant -lo que es tanto como decir Moncloa, para qué engañarse- le buscaba recambio, y ello la ha impulsado a descartar la idea de presentar una batalla costosa en lo personal y poco estimulante en lo político. Ahora comienza el baile de nombres. Y un proceso que, quienes mejor conocen las interioridades del PSOE local, parece indicar el camino hacia unas primarias.Porque ese candidato reconocido y de consenso que todos los partidos quieren no se ve claro. En el grupo municipal, la lógica apunta a Trini Amorós. Con 55 años, en un momento idóneo de madurez política y personal, ha ejercido como mano derecha de Barceló, conoce la ciudad a la perfección, e incluso comparte con la sajeña el haber sido alcaldesa de otra localidad, en su caso del hermoso y muy turístico Castell de Guadalest. En el grupo municipal, la lógica apunta a Trini AmorósPero si Amorós se decide a dar el paso, es poco probable que lo haga sin oposición. En los corrillos socialistas se desliza el nombre de José Díaz, diputado autonómico, portavoz de la Comisión de Economía, Presupuestos y Hacienda del PSPV en Les Corts Valencianes. Jugaría a su favor, por tanto, ser un hombre del actual aparato, pero el breve pasado político de este abogado y profesor de Derecho de la Universidad de Alicante (cantera de varios candidatos socialistas del pasado), hace que carezca del mínimo nivel de conocimiento popular que se considera necesario para captar votos de indecisos ante un candidato que se presenta desde el poder, como el alcalde Barcala, ya ratificado por el PP.Cierto que la retirada prematuramente anunciada por Barceló concede más tiempo del previsto al partido para armar una nueva candidatura y dotarla de visibilidad, pero en el interior de la agrupación local se asegura que, en el caso de que València o Madrid pretendan imponer un candidato o candidata, existen militantes dispuestos a dar el paso para que una alternativa exija la celebración de primarias.Queda la opción del “paracaidista”: la persona independiente y de prestigio dispuesta a encabezar una candidatura Queda la opción del “paracaidista”: la persona independiente y de prestigio dispuesta a encabezar una candidatura de consenso. Las hay, sin duda alguna, lo que no esta claro es que alguna de ellas tenga las ganas y/o el valor suficiente para lanzarse desde lo alto de su notoriedad sobre el territorio minado que, desde un tiempo inmemorial, viene siendo el PSOE de la segunda ciudad de la Comunidad Valenciana.