Durante más de 50 días, las cámaras vigilaron las profundidades del Pacífico.
Entonces, a 1.997 metros de profundidad, en la pendiente de la Fosa de Tonga, un tiburón duende apareció en el encuadre y desapareció poco más de 20 segundos después.El encuentro fue extraordinariamente breve, pero contribuyó a generar las primeras observaciones revisadas por pares de un tiburón duende vivo en su hábitat natural de aguas profundas.
Además, amplió considerablemente la profundidad y la distribución geográfica confirmadas de la especie, mucho más allá de los lugares donde se habían recolectado especímenes anteriormente.Hay un detalle que requiere una redacción precisa.
No se ha demostrado que la especie moderna del tiburón duende haya existido sin cambios durante 125 millones de años.
Más bien, es el único representante vivo de una familia de tiburones cuyo linaje se remonta casi a ese tiempo.Las imágenes de la Fosa de Tonga fueron grabadas en agosto de 2024 durante la Expedición Oceánica Inkfish a bordo del buque de investigación <i>Dagon</i> .







