(San Pablo).- El presidente Javier Milei llega esta noche a la ciudad de San Pablo, para participar mañana de una convención del Partido Liberal, que consagrará a Flavio Bolsonaro como el candidato presidencial de la ultraderecha para las elecciones del 4 de octubre próximo en Brasil. Pero antes de este evento, que está previsto para la tarde de este sábado, se reunirá con el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio de Freitas, en el Palacio de los Bandeirantes. En esta cita matutina, Milei recibirá la mayor condecoración paulista: la Orden de Ipiranga. Por lo que ha trascendido en los medios paulistanos, el presidente argentino hará un discurso durante el acto de oficialización del senador Flavio Bolsonaro, como candidato presidencial del PL. La Orden de Ipiranga es la máxima condecoración otorgada por el estado de San Pablo y distingue a personalidades por sus aportes y servicios relevantes Milei no puede visitar a Bolsonaro, pero Lula sí pudo visitar a CFK
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Concluida su actividad en la capital paulista, el jefe de la Casa Rosada retornará a Buenos Aires. No hay previsiones de eventuales encuentros con autoridades del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, tal como se deduce del hecho de que Milei no viaje a Brasilia. Es bueno recordar que en las intenciones del presidente argentino figuraba una visita a Jair Bolsonaro, preso en su residencia. Pero el intento se vio frustrado por el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, quien prohibió esa iniciativa del argentino. Esto ocurre en un momento muy particular en América del Sur, donde países como Venezuela, Chile, Perú y Colombia pasaron de ser presididos por mandatarios progresistas a jefes de gobiernos de la derecha ultraliberal, al nuevo estilo. Lo cierto es que el ambiente político sudamericano muestra hoy un giro hacia posiciones muy distantes de aquellas que predominaron hasta fines del 2020. Javier Milei junto a Flavio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal (PL) En ese sentido, Milei encuentra un escenario que, en principio, favorecería su liderazgo en el sur del continente. Y si Lula da Silva resulta reelegido, tendrá que cogobernar en una región con colegas ideológicamente contrarios al pensamiento y la dinámica del líder brasileño. Lo cierto es que la última vez que ambos socios del Mercosur se vieron frente a frente fue en la cumbre del G20 en Río de Janeiro. Y nada indica que la evidente distancia se vaya a modificar.














