Hay futbolistas cuyo valor trasciende los números y se mide en el carácter con el que habitan la cancha. Ceferino Díaz fue uno de ellos: un mediocampista de los que ya no abundan, un "todoterreno", como supo definirlo Gustavo Alfaro. Este jueves, su fallecimiento a los 53 años reactivó el recuerdo de una figura indispensable para entender la gracia del ascenso argentino.

La noticia generó una profunda conmoción en el ambiente y, especialmente, en el sur bonaerense, donde dejó una huella imborrable como uno de los máximos referentes de la historia de Olimpo de Bahía Blanca.

Ceferino Díaz

Nacido en la localidad de Juan N. Fernández, en el partido de Necochea, Díaz empezó a forjar su carrera futbolística desde muy joven. Tras dar sus primeros pasos en Defensores de su pueblo natal y pasar por Jorge Newbery de Lobería, en 1993 fue pieza central de la conquista de la Liga Necochea, rompiendo una sequía de 25 años sin títulos.

A fuerza de temperamento y oficio en la marca, el ex volante central construyó una trayectoria de verdadero nómada del ascenso, llegando a defender varios clubes del fútbol argentino.