Ricardo Roa, presidente de la estatal Ecopetrol y antiguo gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro, vuelve el lunes de la licencia de cuatro meses que le impuso la junta directiva de la empresa más grande de Colombia por los escándalos judiciales que lo persiguen. Pero no como él quería: estará al frente de la petrolera por solo tres días más. La empresa confirmó que el ingeniero se reincorpora el 27 de julio y entrega el cargo, definitivamente, el 30. Este jueves, la junta solo le abrió la puerta para firmar su balance y tramitar la salida, como parte de un remezón interno que apenas inicia y que abre la puerta para el aterrizaje de las directrices que definirá el nuevo jefe de Estado, Abelardo de la Espriella, a partir de su posesión el 7 de agosto. Este mismo viernes, el presidente electo anunció la llegada como miembro de la Junta al ingeniero Jorge Mario Velásquez, expresidente del Grupo Argos.De hecho, en la misma reunión del jueves la junta también cambió de cabeza. Ángela María Robledo y Tatiana Roa Avendaño, designadas por el saliente Ejecutivo de Petro, renunciaron a sus puestos por motivos personales, con efecto desde el 31 de julio. Ese cambio se suma a la salida de Juan Gonzalo Castaño, dos meses atrás. Robledo presidía el órgano y en su lugar queda Luis Felipe Henao Cardona, exministro de Vivienda de Juan Manuel Santos y opositor de Petro. Según El Tiempo, el representante de los fondos privados de pensiones en la junta llega con el respaldo del presidente electo y sirve de puente para acelerar la transición del control de la petrolera hacia el nuevo Gobierno. Junto con Ricardo Rodríguez Yee, representante de los departamentos, Henao había dejado constancia formal sobre el riesgo legal y reputacional de sostener a Roa en el cargo.Con estas renuncias quedan solo dos integrantes cercanos al gobierno saliente, entre nueve puestos: Hildebrando Vélez y Antonio José Merlano. Cómo el Estado posee el 88,5% de las acciones de la empresa, son cargos que dependen de las decisiones que tome el Ejecutivo, y que requiere una asamblea de accionistas para implementar. Así, un cambio es seguro y los interrogantes son los nombres de los nuevos miembros y el plazo para hacer el ajuste.El cambio, que se suele dar con cada nuevo presidente, tiene esta vez ingredientes más explosivos. Roa afronta una acusación formal de la Fiscalía por tráfico de influencias, radicada en junio, ligada a la compra de un apartamento en Bogotá y a presuntas presiones para adjudicar el proyecto de regasificación Chuchupa-Ballena a un contratista vinculado al vendedor. La audiencia de acusación quedó fijada para el 20 de agosto. También lo rodea un presunto exceso de dinero en la campaña de Petro 2022. Para esas fechas, según fuentes citadas por Portafolio, el gobierno entrante tiene previsto convocar la asamblea extraordinaria de accionistas para nombrar presidente en propiedad y renovar la junta directiva. El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, adelantó que ese será uno de los primeros movimientos administrativos del nuevo Gobierno.Para el experto en energía Mauricio Téllez, las decisiones de este jueves son el comienzo de un giro estratégico. “En la práctica, ayer terminó la administración de Ricardo Roa”, afirma, y lo sostiene en dos movimientos: los cambios en la junta y la salida de los dos funcionarios de mayor confianza de Roa. Se trata de Bayron Triana, vicepresidente de Energías para la Transición, y Victoria Sepúlveda, vicepresidenta de Talento Organizacional. Para Téllez, esto es apenas el comienzo. Vienen la asamblea para cambiar los miembros de la junta que representan al Estado, un presidente en propiedad y un ajuste más amplio en el equipo directivo. Ese recambio, dice, vendrá acompañado de un giro estratégico: más producción y reservas —sobre todo de gas—, impulso a los yacimientos no convencionales y a los hallazgos del Caribe, y menos deuda, para recuperar capacidad de inversión. “Todo ello irá acompañado de una auditoría forense sobre las denuncias de corrupción realizadas en los últimos años”, zanja.La acción de la empresa más grande de Colombia avanza un 0,2% en la Bolsa de Valores de Colombia en el último mes, mientras que la cotización en Wall Street repunta un 12,3% en el mismo periodo. La diferencia en la subida se explica, según expertos del sector, por la fuerte apreciación del peso respecto del dólar. La compañía presenta los resultados del segundo trimestre el 3 de agosto, y se espera que haya una tendencia positiva por los precios del petróleo, que se han mantenido altos durante la escalada bélica en el Golfo Pérsico.Natalia Name, socia de NNR Estudio Legal, cree que la Junta debe mirar hacia atrás antes de mirar hacia delante: “Con los independientes opositores del gobierno anterior al mando”, dice, “el primer punto del orden del día debería ser auditar las decisiones de los últimos años en exploración, explotación y transición energética”. Name advierte además que los estados financieros vienen golpeados por la baja del dólar, más allá del manejo de la deuda, y recuerda que las utilidades llevan varios años cayendo —un golpe que, por el peso histórico de Ecopetrol en las exportaciones del país, no es solo corporativo, sino que se siente en la balanza comercial—. El nuevo presidente hereda una empresa con vicepresidencias en interinidad, una Junta a medio renovar, una auditoría forense por delante y, por primera vez en meses, cifras que juegan a favor de la principal empresa de Colombia.