M+.-Pocos fenómenos nacidos en el Mundial 2026 siguen generando conversación semanas después del torneo. Merlín, el pato pekín que se volvió viral durante la Copa del Mundo, busca ahora hacer algo aún más difícil: convertir esa popularidad en un negocio.Una de las primeras alianzas es con la firma mexicana de calzado Panam, que lanzó una edición limitada de tenis inspirada en el personaje mundialista y que representa uno de los primeros productos oficiales desarrollados tras la protección legal de la marca.En entrevista con MILENIO, Karla Ivette Gómez, dueña del Pato Merlín, precisó que el objetivo ya no es aprovechar la popularidad que dejó el Mundial, sino construir una marca mexicana que perdure.“Nos ha beneficiado a la familia, a los que realmente conformamos lo que es Merlín. Entonces ya basta de estar beneficiando a empresas que lo único que estaban haciendo era beneficio propio, sin pensar en los demás”, condenó.“Nosotros lo que estamos haciendo es, con la marca de Merlín, ayudar y apoyar a empresas mexicanas y apoyarnos entre todos”, añadió.El Pato Merlín: de fenómeno viral a propiedad intelectualEl registro de la marca representó un punto de inflexión para Merlín, pues durante semanas fue utilizado por cientos de personas y comercios en publicaciones, playeras y distintos productos; sin embargo, ahora cuenta con protección legal y abre la puerta a un modelo formal de licenciamiento.Panam fue una de las primeras empresas en acercarse a la familia con la intención de construir una colaboración bajo ese esquema.“Merlín viene de la calle, igual que Panam nace en las calles. Estamos muy felices de poder cerrar con broche de oro esta temporada mundialista, con esta colaboración y muy agradecidos con Karla, que tuvo también esta bandera de decir: ‘sí apoyo a las marcas mexicanas’. Hace muy buena sinergia”, explicó Paola Reglin, directora de Panam, en entrevista con MILENIO.La ejecutiva garantizó que, desde el inicio, la empresa buscó evitar cualquier aprovechamiento indebido del fenómeno viral y decidió negociar directamente con la familia una licencia oficial.“Buscamos el canal indicado para llegar con ellos y evitar cualquier percepción de que estábamos aprovechándonos comercialmente de la imagen de Merlín. Queríamos hacerlo de una manera transparente y completamente legal para que ellos estuvieran cómodos con el acuerdo”, expresó.“Lo que queremos nosotros no es lucrar con su imagen, es darles un porcentaje de la venta. Lo toman o lo dejan y, si no, no pasa nada. Porque Panam así trabaja desde hace muchísimo tiempo”, añadió.Para Reglin, el partnership también simboliza el nacimiento de una nueva marca mexicana.“Ellos dijeron: ‘jalamos (sic), somos marcas mexicanas’. Porque al final Merlín ya se convierte en una marca mexicana… y hay que hacerlo bien y lo hicimos bien”, sostuvo.Independientemente a la colaboración comercial, el acuerdo refleja una tendencia cada vez más visible entre las empresas de consumo: convertir fenómenos nacidos en redes sociales en propiedades intelectuales capaces de generar ingresos mediante licencias, en lugar de depender exclusivamente de la venta de mercancía propia.