Un escenario de un impacto visual verdaderamente asombroso e inesperado modificó la rutina turística en la provincia de Misiones: el majestuoso e imponente Parque Nacional Iguazú se vio obligado a alterar de forma urgente sus recorridos habituales. El motivo principal responde a la drástica y repentina crecida del caudal del río Iguazú en los últimos días.
Ante ese preocupante panorama las autoridades de Parques Nacionales determinaron el cierre preventivo y por tiempo indeterminado del circuito de la Garganta del Diablo, con el objetivo de resguardar la integridad física de los miles de visitantes que recorren el lugar.
Según explicaron los especialistas, el inesperado fenómeno meteorológico se originó como consecuencia de las fuertes lluvias torrenciales que afectaron gravemente a las cuencas altas en Brasil. Así, en tan solo 26 horas, el volumen de agua saltó de forma alarmante de 2.000 a 9.000 metros cúbicos por segundo.
Garganta del Diablo: cerrada hasta nuevo aviso
Esta furiosa aceleración del cauce fluvial obligó a activar de inmediato los planes de contingencia diseñados por los guardaparques locales. El personal técnico procedió de inmediato a rebatir las pasarelas móviles que conducen al balcón principal de las cascadas. Este sistema especial permite proteger la infraestructura metálica de la enorme presión ejercida por los troncos flotantes.








