Cuando se presenta al público el acervo de obras de arte de un coleccionista, hay un llamado de la curiosidad voyeur, se tiene a mano lo que normalmente está oculto. Y en este caso, Colección Amalita (Olga Cossettini 141, CABA) presenta una selección curada del universo personal de Marcelo E. Pacheco, que, además, fue uno de los grandes impulsores del rol de la crítica y curaduría de arte. El recorrido busca ser un encuentro entre la biografía de Pacheco, la de los artistas y los espectadores, por eso se llama Reunión en neocriollo . Allí residen más de 100 piezas en tres bloques y medio los años veinte, los sesenta y los noventa. El último tiene un cuarto rosa donde se ubican las obras que representan el debate sobre cómo entender el rol curatorial entre Pacheco y Gumier Maier. Miguel Carlos Victorica Naturaleza muerta con cebollitas, 1910 Ex Colección José Luis de Ariño Ex Colección Maité de Pacheco de Ariño Las obras tienen muy diversas procedencias: algunas son parte de su herencia familiar, otras compras, intercambios y regalos. En ese primer bloque temporal el eje está en una obra que perteneció a su familia que lo acompañó e impresionó durante su niñez y que lo atrapó para seguir el camino de adquirir obras.