La apuesta parecía, en el mejor de los casos, una solución económica para completar la programación de fin de semana. Sin embargo, terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos televisivos más inesperados del año. “La familia Ingalls”, la serie creada e interpretada por Michael Landon hace más de medio siglo, volvió a conquistar al público argentino y hoy es uno de los programas más vistos de El Trece.

Al comienzo, la señal le destinó un par de horas los sábados y domingos por la mañana, pero ante su encendido, terminó dándole cerca del 50 por ciento de su grilla: los sábados se emite de 11 a 18 y los domingos de 11 a 13.45; una extensión inusual para una ficción estrenada en 1974. La apuesta no solo respondió con audiencia, sino que convirtió al clásico en el gran ganador de la pantalla, con marcas que oscilan entre los 3,8 y los 4,3 puntos de rating, liderando su franja y, en varias jornadas, siendo el programa más visto de la emisora durante el fin de semana.

El resurgimiento del clásico encontró además un aliado inesperado. Netflix estrenó “La casa de la pradera”, una nueva adaptación de las novelas autobiográficas de Laura Ingalls Wilder, impulsando un fenómeno de consumo que atraviesa generaciones. Mientras los espectadores históricos regresan a la versión de Michael Landon, un público más joven descubre el universo de los Ingalls a través de la plataforma. El resultado es un interés renovado por una historia ambientada en el Oeste norteamericano de 1870 que parecía haber quedado definitivamente en el pasado.