Con la entrada en vigencia este viernes del nuevo paquete arancelario que Estados Unidos aplicó a 60 socios comerciales, Argentina quedó ubicada en el escalón más favorable del esquema: una tasa general del 10%, la menor entre todos los países alcanzados por la medida. La decisión fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y confirma, en los hechos, los términos que ya se habían pactado en febrero entre Buenos Aires y Washington.
La resolución de la USTR se sustenta formalmente en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que le permite a Washington sancionar a países por prácticas comerciales consideradas “injustificadas, irrazonables o discriminatorias”. En este caso, la investigación —iniciada en marzo por orden directa del presidente Donald Trump y que incluyó dos rondas de audiencias públicas y más de 2.100 comentarios— apuntó a la falta de mecanismos efectivos contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. “Estados Unidos ha tenido una prohibición de importación de trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, sostuvo el representante comercial Jamieson Greer al oficializar la medida.










