Cada vez que el Sol cambia de signo, la energía astrológica también lo hace. Tras el período sensible e introspectivo de Cáncer, la temporada de Leo propone un cambio de ritmo: invita a recuperar la confianza, expresar la creatividad y ocupar un lugar más visible.

En astrología, Leo es un signo de Fuego, de modalidad fija y regido por el Sol, el astro asociado con la identidad, la vitalidad y la forma en que cada persona brilla. Por eso, durante estas semanas es habitual sentir un mayor impulso para iniciar proyectos personales, desarrollar talentos o asumir desafíos que antes parecían lejanos.

Este año, además, la temporada comienza con un contexto astrológico especialmente dinámico. El ingreso del Sol en Leo coincide con el final de Mercurio retrógrado en Cáncer, favoreciendo una mayor claridad para tomar decisiones y dejar atrás malos entendidos. También se presenta como un período de transformación, protagonismo y nuevas oportunidades para redefinir objetivos personales.

¿Cuándo empieza la temporada de Leo?

La temporada de Leo comienza cuando el Sol ingresa en este signo, aproximadamente entre el 22 y el 23 de julio, y se extiende hasta alrededor del 22 de agosto, aunque las fechas pueden variar ligeramente según el año y el huso horario.