Agencias 24/07/2026 11:18 Actualizado 24/07/2026 11:30 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl canciller alemán, Friedrich Merz, trata de mantener la imagen de su Gobierno después de la dimisión de Jens Spahn, una de las figuras más destacadas del partido democristiano CDU y su líder parlamentario. El político alemán se vio envuelto en una gran controversia dentro de su partido luego de conocerse que sería padre mediante gestación subrogada practicada en el extranjero, un procedimiento que va en contra de los ideales de la CDU y que además es ilegal en Alemania. Su cargo lo ocupará Thorstein Frei, quien hasta ahora ocupaba el cargo de jefe de la Cancillería Federal y que a su vez será sustituido por Nina Warken, la ministra de Sanidad del Gobierno. El cargo de ministro de Salud, por tanto, recaerá en Carsten Linnemann, miembro del Bundestag y jefe de la asociación de empresarios de la CDU.Merz apunta a que habrá más cambios en el Ejecutivo con el objetivo de recuperar popularidad entre los votantesMerz anunció también en la Cancillería Federal que Philipp Amthor pasará a ser el ministro para las relaciones con los estados federados y apuntó que habrá más cambios en su Ejecutivo, aunque aún precisa de tiempo para llevarlos a cabo.Mediante estos primeros movimientos en la Administración alemana, Merz parece haber iniciado una restructuración profunda en un intento por mejorar su suerte de cara a unas elecciones regionales, en las que el partido de ultraderecha AfD podría lograr su primer gobernador estatal.El canciller, recién llegado al ecuador de su primer año como jefe de Gobierno, tiene por delante los meses más complicados desde que está en el cargo, con varias citas electorales claves con la extrema derecha líder en las encuestas, y varias reformas pendientes por ejecutar que hasta la fecha no han pasado de ser meras promesas.En este sentido, la coalición imposible para frenar a la extrema derecha, integrada por los partidos rivales de Unión Demócrata Cristiana y los socialdemócratas de centroizquierda, no ha conseguido convencer a los votantes de que puede ofrecer resultados, con un giro económico que todavía no ha llegado después de años de estancamiento para reactivar la economía alemana. Eso ha hecho que la popularidad de Merz caiga a niveles mínimos, mientras que AfD ha capitalizado el descontento generalizado y permanece como favorita en los sondeos.
Merz remodela su Gobierno en plena crisis tras la dimisión del jefe del grupo conservador
Nina Warken, hasta ahora ministra de Sanidad, ocupará el puesto de Jens Spahn, quien dimitió tras conocerse que ha sido padre mediante gestación subrogada






