Oprah Winfrey repasó en Vanity Fair los hitos de su carrera, desde entrevistas internacionales hasta decisiones personales que redefinieron su trayectoria (REUTERS/Mario Anzuoni)En una reciente conversación con el podcast de la revista Vanity Fair, Oprah Winfrey revisó los momentos principales de su trayectoria profesional, desde entrevistas que marcaron la agenda internacional hasta desafíos personales que la impulsaron a redefinir su carrera. La conductora, conductora de la televisión estadounidense durante más de dos décadas, relató cómo la exposición mediática y las decisiones adoptadas en su vida pública influyeron tanto en ella como en su audiencia.PUBLICIDADLa entrevista de Oprah Winfrey con el príncipe Harry y Meghan Markle se destacó como uno de los episodios de los últimos años. Según relató la propia Winfrey a Vanity Fair, aquella conversación celebrada en Montecito en 2021 requirió una preparación especial y varios aplazamientos, motivados principalmente por las restricciones sanitarias de ese año. “Esto se pospuso probablemente tres veces porque era 2021. Yo seguía en mi etapa de no poder salir de casa. Así que no salí de casa durante 322 días”, recordó. Cuando por fin se concretó el encuentro, Winfrey explicó que los duques de Sussex “estaban listos” para abordar todos los temas, sin conocer de antemano las preguntas. “Voy a intentar cubrirlo todo”, les anticipó.PUBLICIDADOprah Winfrey explicó que su pregunta a Meghan Markle sobre si había sido silenciada buscaba claridad sobre la presión pública y no un efecto dramático (Harpo Productions/Joe Pugliese/Handout via REUTERS)Uno de los momentos más citados de la entrevista fue la pregunta dirigida a Meghan Markle sobre si había sido silenciada. Winfrey explicó que buscaba claridad y no un efecto dramático: “Quería tener claro si la habían silenciado. ¿Le estaban diciendo que no hablara? Por eso dije eso”. Meghan respondió con una frase concisa, que para la conductora condensó el sentido de la charla: “Lo segundo”.El impacto de esta entrevista trascendió el plano mediático y se convirtió en referencia de cómo abordar temas sobre la realeza, la salud mental y la presión pública. Para Winfrey, su objetivo era que los entrevistados sintieran que el espacio era seguro y que el resultado sería beneficioso para ellos. “Solo intentaba repasar con cuidado todo lo que había surgido antes”, señaló.PUBLICIDADAdemás de su papel como entrevistadora, Oprah Winfrey evocó su relación con Barack Obama, a quien respaldó públicamente desde antes de su llegada a la presidencia de Estados Unidos. Según detalló en Vanity Fair, ya en 2005, durante una cena en su casa, presentó a Obama ante 400 personas como “el senador de Estados Unidos que un día sería presidente de Estados Unidos”. Oprah Winfrey respaldó a Barack Obama desde 2005 y afirmó que estaba dispuesta a arriesgar popularidad y audiencia por esa decisión (KAMIL KRZACZYNSKI/REUTERS)Winfrey declaró que esa convicción no era una apuesta cómoda, sino una decisión que podía afectar su popularidad: “Estaba dispuesta a arriesgarlo todo”.En esa línea, recordó la influencia de Obama en su forma de ver el país. El expresidente, en una conversación que Winfrey atesora, expresó: “Creo que ambos representamos lo que es posible en esta nación”. PUBLICIDADSus palabras sirvieron de guía para la presentadora en momentos de incertidumbre, recordándole la capacidad de resiliencia de la sociedad estadounidense.El color púrpura llevó a Oprah Winfrey a buscar mayor control sobre su carrera y a proponerse ser dueña de su programa (Warner Bros.)En el repaso de su trayectoria, El color púrpura ocupó un lugar clave. La película, que cambió el rumbo de su carrera, llevó a Winfrey a renunciar a años de vacaciones para poder filmarla. A raíz de esa experiencia, decidió buscar mayor control sobre su trabajo y se propuso ser dueña de su programa. “Esa decisión me llevó a arriesgarme a ser dueña de mí misma y del programa. Todo eso ocurrió por El color púrpura”, agregó.PUBLICIDADLa conductora también abordó los programas dedicados a víctimas de abuso. En una ocasión reunió a 200 hombres que denunciaron haber sufrido abusos, conectando ese episodio con su propia historia personal. “Creo que, como víctima de abusos, sé que la vergüenza me definió durante buena parte de mi vida”, afirmó. Las conversaciones con víctimas y con quienes habían cometido esos actos le permitieron comprender que el sentimiento de culpa no debía recaer sobre quienes sufrieron violencia.PUBLICIDADWinfrey sostuvo que la televisión puede ser una herramienta para crear vínculos y acompañar a la audiencia en situaciones difíciles. Tras 25 años al frente de su programa, valoró el legado de su trabajo no por el impacto de un episodio aislado, sino por la conexión que logró con millones de personas que encontraron en su espacio una compañía y un espejo de sus propias vivencias.