Entrevista Exclusivo suscriptores En entrevista con EL TIEMPO, la saliente directora Ghisliane Echeverry hace un balance de los principales logros alcanzados durante su administración.Tras liderar el Instituto durante casi todo el Gobierno Petro, Ghisliane Echeverry asegura que el país afronta un escenario climático sin precedentes, marcado por altas temperaturas y sequías. Foto: IdeamPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD24.07.2026 01:17 Actualizado: 24.07.2026 01:17

Cuando la científica Ghisliane Echeverry Prieto asumió la dirección del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en enero de 2023, encontró una entidad con importantes retos tecnológicos, financieros y operativos. Casi tres años y ocho meses después, tras haber permanecido durante prácticamente todo el Gobierno de Gustavo Petro al frente del Instituto, dejará el cargo en los próximos días convencida de que la entidad está más preparada para enfrentar los desafíos de la crisis climática. Sin embargo, también advierte que el país afronta uno de los momentos más delicados de las últimas décadas por la posible llegada de un fenómeno de El Niño de intensidad histórica y por la incertidumbre que existe sobre el futuro institucional del Ideam. LEA TAMBIÉN En entrevista con EL TIEMPO, Echeverry hizo un balance de su gestión, repasó las principales transformaciones que lideró durante estos casi cuatro años y habló de los retos que deberá asumir quien la suceda en la dirección. También respondió a las propuestas del nuevo Gobierno sobre una eventual reorganización o cierre del Instituto y explicó por qué considera que debilitar la entidad tendría consecuencias para la gestión del riesgo, el monitoreo ambiental y el cumplimiento de los compromisos internacionales de Colombia.Ghisliane Echeverry, saliente directora del Ideam. Foto:IdeamPero la principal alerta de la directora está relacionada con el comportamiento del clima. Según explicó, los modelos y la información que analiza el Ideam muestran que el país podría enfrentarse al fenómeno de El Niño más intenso desde que existen registros instrumentales, un escenario que incrementaría significativamente el riesgo de incendios forestales, desabastecimiento de agua y temperaturas extremas durante los próximos meses.El Niño más fuerte de la historia“Lo que se está configurando es probablemente el fenómeno de El Niño más fuerte desde que se tenga registro histórico”, aseguró Echeverry. Según explicó, el calentamiento del océano Pacífico se ha producido a una velocidad poco común y ya existen señales tempranas en la atmósfera que evidencian la consolidación del fenómeno. “No hay muchos antecedentes de que se calentara tan rápido. Ya estamos viendo una configuración muy acelerada de varios elementos que muestran que el fenómeno está tomando fuerza”, señaló.Para Echeverry, el principal motivo de preocupación es que este episodio ocurrirá en un planeta más cálido que el de décadas anteriores. Explicó que, además de la variabilidad natural propia de El Niño, hoy el mundo enfrenta una crisis climática que ha elevado la temperatura media global y ha intensificado los eventos extremos. Esa combinación, dice, hace que los impactos esperados para Colombia sean mucho más severos que los registrados durante otros episodios históricos.Imagen de los ncendios forestales en Bogotá, derivados del fenómeno de El niño, en enero de 2024. Foto:Fuerzas Armadas de ColombiaComo evidencia de ese cambio, recordó que desde mayo el país ya viene experimentando temperaturas excepcionalmente altas, especialmente en la región Caribe. Allí, explicó, prácticamente todos los días se han roto récords históricos de temperatura máxima, una situación que podría agravarse con la consolidación del fenómeno durante el segundo semestre del año.“El Niño para Colombia, especialmente para la región Caribe y la región Andina, significa una disminución importante de la oferta hídrica. Es decir, menos lluvias y menos disponibilidad de agua”, explicó. Según dijo, las proyecciones indican que el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad entre diciembre y febrero, precisamente durante la época tradicionalmente más seca del país.Ese escenario, agregó, implicaría una combinación particularmente riesgosa: altas temperaturas, reducción de las lluvias, aumento de los incendios forestales, deterioro de la calidad del aire y mayores presiones sobre las fuentes de abastecimiento de agua. “Podría configurarse un escenario de altas temperaturas que ya son bastante complejas tanto para la salud como para el aumento de incendios forestales y, por tanto, para la calidad del aire, pero también para la escasez hídrica”, afirmó. LEA TAMBIÉN Aunque aclaró que durante El Niño seguirán presentándose lluvias y aguaceros localizados, insistió en que la condición predominante será seca. Incluso regiones tradicionalmente húmedas, como el Chocó, sentirán una disminución importante de las precipitaciones, aunque ello no significa que vayan a convertirse en zonas áridas. La Amazonía y la Orinoquía, por su parte, enfrentarían un incremento considerable del riesgo de incendios forestales.Se espera que las condiciones "fuertes" o "muy fuertes" de El Niño se consoliden a final de 2026. Foto:UNGRDOtro de los factores que más preocupa al Ideam es la duración del fenómeno. De acuerdo con la información climática disponible hasta ahora, existe la posibilidad de que las condiciones de El Niño se prolonguen hasta marzo de 2027, lo que extendería el periodo de sequía durante varios meses adicionales. “Enero, febrero y marzo serían unos meses complejos para el país”, advirtió.Un Ideam más tecnológicoMientras el país se prepara para ese escenario, Echeverry sostiene que el Ideam llega fortalecido para cumplir su misión. Explicó que durante su administración el trabajo se concentró en tres grandes frentes: mejorar la captura de información ambiental, modernizar el procesamiento de los datos y transformar la manera en que esa información llega a las autoridades, los sectores productivos y la ciudadanía.Uno de los principales cambios, aseguró, fue la renovación tecnológica. Según explicó, cuando llegó al cargo encontró una infraestructura con cerca de veinte años de obsolescencia tecnológica. Hoy, afirma, entrega una entidad con una capacidad de almacenamiento y procesamiento de información comparable con la de los institutos públicos más avanzados del país.Ese proceso incluyó la modernización de los equipos de monitoreo hidrológico, la renovación de laboratorios, el fortalecimiento de la red de estaciones automáticas y la estabilización de la operación de los radares meteorológicos. Además, el Instituto mejoró la disponibilidad de sus plataformas digitales, que ahora permanecen operativas más del 99 % del tiempo, eliminando las frecuentes caídas que dificultaban el acceso a la información.La modernización también permitió reducir drásticamente los tiempos de procesamiento de los datos. “Hoy el Ideam tiene herramientas que permiten acceder a información en minutos, cuando antes podían tardar entre 30 y 60 días”, explicó. Durante esta administración también fueron desarrolladas una aplicación móvil y una inteligencia artificial propia para facilitar el acceso a la información ambiental.Otro de los pilares de su gestión fue la política de datos abiertos. Echeverry destacó que cerca del 90 % de los datos abiertos disponibles actualmente en el Ideam fueron incorporados durante estos casi cuatro años. Para la directora, ese cambio permitió que investigadores, autoridades ambientales, empresas y ciudadanos dejaran de depender únicamente de los boletines oficiales y pudieran consultar directamente las bases de información del Instituto. LEA TAMBIÉN Echeverry asegura que deja una entidad fortalecida tecnológicamente. Foto:Gobernación de CundinamarcaLa articulación con las Corporaciones Autónomas Regionales, las universidades, las entidades públicas y el sector privado también ocupó un lugar central en su administración. Según explicó, el objetivo fue adaptar la información climática a las necesidades específicas de cada usuario para facilitar la toma de decisiones en sectores como la agricultura, la gestión del riesgo, la infraestructura y el ordenamiento territorial.Entre los logros institucionales también destacó el fortalecimiento de la investigación científica. Por primera vez en su historia, el Ideam cuenta con dos grupos de investigación reconocidos por el Ministerio de Ciencia, un paso que, según Echeverry, consolida el papel del Instituto como generador de conocimiento científico y no únicamente como productor de información técnica.No obstante, reconoce que siguen existiendo retos importantes. El principal es garantizar la sostenibilidad financiera del Instituto. Explicó que muchas de las inversiones realizadas durante estos años fueron posibles gracias a convenios con otras entidades nacionales y con organismos de cooperación internacional, pero advirtió que esos recursos deben renovarse constantemente y no garantizan la estabilidad de una entidad cuya operación nunca puede detenerse.“La información del Ideam es continua y los recursos también deben ser continuos”, afirmó. Recordó que el mantenimiento de estaciones, radares, laboratorios, plataformas tecnológicas y licencias de software exige inversiones permanentes para garantizar que el país nunca deje de contar con información meteorológica e hidrológica. LEA TAMBIÉN Ghisliane Echeverry Prieto, saliente directora del Ideam. Foto:Ideam¿El futuro del Ideam?En ese contexto, la directora también se refirió a las propuestas de modificar la estructura institucional del Ideam durante el próximo Gobierno. Sin entrar en debates políticos, sí advirtió que eliminar las funciones que hoy cumple el Instituto tendría consecuencias profundas para el país.Según explicó, Colombia perdería herramientas fundamentales para elaborar los estudios nacionales del agua, los inventarios de gases de efecto invernadero, los reportes internacionales sobre cambio climático, la información que soporta los mercados de carbono y el monitoreo oficial de la deforestación. “El país quedaría absolutamente ciego y sin elementos para hacer planificación territorial nacional y departamental”, sostuvo.En el componente hidrometeorológico, las consecuencias serían igualmente graves. Sin el Ideam, advirtió, Colombia dejaría de contar con sistemas de alerta temprana frente a sequías, inundaciones, huracanes y otras amenazas naturales. Eso obligaría a que la gestión del riesgo pasara de ser preventiva a meramente reactiva, incrementando los costos económicos y sociales de los desastres.“Cuando uno conoce un fenómeno con anticipación puede tomar medidas anticipatorias y mitigar sus impactos. Si no tenemos esa información, simplemente actuaríamos de manera reactiva”, concluyó Echeverry, convencida de que, justamente cuando el país se prepara para afrontar el que podría ser el fenómeno de El Niño más intenso desde que existen registros, fortalecer al Ideam resulta más necesario que nunca.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.