El fútbol suele ser dinámico en sus emociones, pero lo vivido por Sebastián Villa en su reencuentro con el hincha de Boca tuvo un dramatismo particular. En el duelo de ida por los playoffs de la Copa Sudamericana 2026 frente a O'Higgins, el atacante colombiano volvió a pisar La Bombonera vistiendo la camiseta Xeneize tras más de tres años de ausencia, en una jornada atravesada por sensaciones encontradas.

El clima previo estuvo marcado por la indiferencia y el rechazo explícito. Cuando la voz del estadio pronunció el nombre de Villa al repasar la formación titular, una silbatina contundente bajó desde las cuatro tribunas.

Boca venció 1-0 a O'Higgins en La Bombonera y sacó ventaja en la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana

El público reflejó en ese repudio inicial un descontento fundado en múltiples factores: su condena por violencia de género en 2023, la demanda laboral promovida contra la institución tras su salida hacia el Beroe de Bulgaria y sus recientes acercamientos con River en el último mercado de pases.

Sin embargo, el rendimiento del extremo con la pelota en los pies comenzó a transformar la atmósfera de la noche. Ubicado sobre el costado izquierdo del ataque, Villa exhibió su habitual desequilibrio individual, desbordó con insistencia y generó las situaciones de mayor peligro en el sector ofensivo, siendo una pieza activa en el esquema que le permitió al equipo tomar la ventaja.