Hay unas palabras que todavía resuenan con fuerza en Europa. Se pronunciaron hace cerca de un año y medio, en el Hotel Bayerischer Hof de Múnich, durante la Conferencia de Seguridad. Fueron de JD Vance, vicepresidente de Donald Trump, poco después de que el republicano ganara las elecciones presidenciales por segunda vez. En su discurso frente a líderes europeos, Vance inflamó las divisiones entre Washington y Bruselas. “Me preocupa la amenaza que viene desde dentro, el retroceso de Europa respecto de algunos de sus valores más fundamentales", declaró. No sería la última vez que la administración de Trump intenta imponer su agenda ideológica en el continente. El mandatario se refirió al “suicidio” de Europa por sus políticas migratorias ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2025. Marco Rubio, secretario de Estado, atacó la presunta falta de expresión en la UE, y Pete Hegseth, de Defensa, sugirió la debilidad política y dependencia militar de los gobiernos europeos. La postura hace tiempo que tomó forma política con el apoyo a partidos de ultraderecha o extremistas en Europa. Quedó claro en eventos como el mitin celebrado en Budapest para apoyar la campaña de Viktor Orbán. No faltaron las figuras más importantes de la extrema derecha europea, como Marine Le Pen, Geert Wilders, Matteo Salvini y Santiago Abascal. Ni JD Vance, quien halagó abiertamente al exprimer ministro húngaro antes de sufrir una derrota histórica tras 16 años en el poder. También en documentos como la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, que afirmaba que Europa se enfrentaba a la "destrucción de su civilización" y, en una aparente referencia a los movimientos populistas, elogió la creciente influencia de los "partidos patrióticos europeos". TE PUEDE INTERESAR Ahora, Washington busca que su agenda ideológica adopte una forma distinta. Una oficina del Departamento de Estado lanzó el pasado 13 de julio una convocatoria para fomentar lo que han llamado “los vínculos entre civilizaciones” y la “resiliencia democrática”. Los centros de estudio, organizaciones, ONG o centros de estudio pueden presentarse hasta mediados de agosto para obtener hasta 3 millones de dólares en subvenciones de Washington. En total, el programa cuenta con 4,9 millones de dólares de fondos para que sean destinados a "investigación, conferencias, actividades culturales y apoyo a la sociedad civil" en diferentes democracias. La convocatoria aclara que las organizaciones que reciban ese dinero “no deben intentar reformar los procesos legislativos”, pero algunos expertos han reconocido estar preocupados por la influencia que puede tener esta financiación en la política de los países europeos. TE PUEDE INTERESAR Opinión El primer mandatario europeo en dar la voz de alarma fue el canciller alemán, Friedrich Merz, quien advirtió al gobierno de Trump que no interfiera en las elecciones regionales de septiembre, en las que el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) encabeza las encuestas en algunos Länder. “Por nuestra parte, no interferimos en las elecciones estadounidenses. Del mismo modo, no quiero que el gobierno estadounidense ni las instituciones cercanas a él interfieran en las elecciones alemanas”, dijo. Otros analistas aclaran, sin embargo, que este dinero de la financiación estadounidense no va destinado, en ningún caso, a partidos como AfD. “Los partidos políticos en la mayor parte de Europa no pueden recibir financiación de gobiernos extranjeros por ley. Si el gobierno estadounidense intentara financiar campañas electorales directamente, estaría infringiendo las leyes nacionales de los Estados miembros europeos”, explica Majda Ruge, experta en política exterior estadounidense, nacionalismo y democracias iliberales del European Council on Foreign Relations, a El Confidencial. “El programa busca apoyar a grupos de expertos, organizaciones de defensa de intereses y organizaciones educativas conservadoras. Esto tiene relevancia política, ya que promueve organizaciones que defienden posturas políticas conservadoras en materia de género, cultura y medios de comunicación; sin embargo, es diferente a financiar elecciones”, añade. Ser amigo de Trump ya no es lo mismo La percepción de la administración de Trump también es ahora diferente. El ejemplo de Giorgia Meloni es uno de los más representativos. La primera ministra se ha presentado a sí misma como la líder europea que tenía la mejor relación con el presidente estadounidense, pero desde el inicio de la guerra de Irán ha intentado distanciarse un poco de Washington porque esa amistad se ha convertido en un lastre político para ella entre los votantes italianos. La relación entre los dos líderes se tensó todavía más cuando el republicano aseguró que Meloni le “rogó” que se tomaran una foto juntos en la cumbre del G7 en junio pasado. La italiana respondió: “Sinceramente, estoy consternada. No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus propios aliados. Al fin y al cabo, no es la primera vez que pasa. Solo puedo decir que es lamentable que no muestre la misma firmeza con los enemigos de Occidente, con los enemigos de Estados Unidos, con líderes con los que, en cambio, se muestra mucho más indulgente”, dijo en un vídeo publicado en redes sociales. La analista Majda Ruge señala que, desde inicios de este año, la afiliación con la administración Trump tiende a ser más una desventaja que una ventaja en los círculos de extrema derecha europeos “dada la impopularidad de la guerra de Trump en Irán y su impacto en los precios de la energía y la migración a Europa”. Sobre el hipotético impacto electoral de las subvenciones, la investigadora subraya que las ideas conservadoras y los movimientos ya existen en Europa. “Tienen acogida independientemente del dinero estadounidense”. TE PUEDE INTERESAR Cas Mudde, experto en extrema derecha: "Derrotarla no es suficiente. Siempre vuelve" POR Gian Paolo (Voxeurop. Francia) Sebastian Pricop (Hotnews. Rumanía) Boroka Paraszka (HGV. Hungría) La inquietud de expertos y legisladores estadounidenses y europeos no se centra solamente en la posible influencia política de las subvenciones del Departamento de Estado. Una investigación de ProPublica arroja que estas donaciones marcarían un cambio radical en la ayuda que proporcionaba hasta ahora Estados Unidos. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha financiado tradicionalmente a grupos que protegían la libertad de expresión, los derechos humanos y a las minorías perseguidas en países pobres y autoritarios. La decisión sobre los beneficiarios se examinaba minuciosamente por parte del personal del departamento y se organizaba un concurso abierto. “Este año, funcionarios de la administración Trump presentaron a los empleados del Departamento de Estado su propia lista de organizaciones que debían recibir financiación”, sostiene la investigación, basada en documentos revisados y entrevistas realizadas por la agencia estadounidense. “Para sorpresa de muchos funcionarios y legisladores, propusieron al menos una docena de subvenciones que eludirían el proceso habitual de licitación pública. También pretendían destinar fondos públicos a grupos afines a movimientos conservadores y antiinmigratorios en Europa, así como a defensores de los sudafricanos blancos”, continúa. El investigador de la Universidad Anglia Ruskin y experto en extremismo de derecha radical aseguró que nunca antes había visto financiación de Washington para este tipo de grupos. “Esto es cruzar el Rubicón, ¿no?”, planteó. "Los fondos se seleccionan en función de la ideología y no los intereses de EEUU" Un antiguo empleado de la oficina que llevaba el proceso de selección de este tipo de subvenciones alertó de que la práctica descrita por ProPublica en este caso no es la adecuada “porque los funcionarios de un gobierno no deben otorgar subvenciones a particulares por razones desconocidas”. “Estos ‘premios’ sugieren que el Departamento tiene la intención de seleccionar a los beneficiarios de fondos federales en función de su ideología política, y no en interés de los contribuyentes estadounidenses ni de la seguridad nacional”, añadió la senadora Jeanne Shaheen, demócrata de New Hampshire y miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Por su parte, un portavoz del Departamento de Estado declaró que las subvenciones “continuarían sometiéndose al riguroso proceso de evaluación estándar del Departamento por parte de profesionales en materia de subvenciones” y que las decisiones aún estaban en “deliberación activa”. “Nuestros programas de asistencia exterior están alineados para apoyar nuestras prioridades estratégicas”, aseguró. El enviado para conquistar a la ultraderecha europea Uno de los grupos que podría estar en la lista de “favoritos” para la subvención es Free Speech Union, una organización británica conocida por combatir fenómenos como la “cultura de la cancelación”. Además, ha intervenido en batallas legales relacionadas con personas acusadas de transfobia y se ha mostrado contraria a la prohibición propuesta por Londres de terapias terapéuticas para “convertir” a las personas homosexuales a la heterosexualidad. La organización fue fundada por el miembro vitalicio de la Cámara de los Lores del Partido Conservador, Toby Young, y se describe a sí misma como "un organismo de interés público, no partidista y de amplia base", que lucha por cualquiera que tenga problemas por ejercer su libertad de expresión. A pesar de que Free Speech Union sostiene que no recibe dinero de gobiernos y que no tiene una agenda política, sus críticos apuntan a su ideología antiwoke y sus campañas sobre temas polémicos con una posición claramente extremista en algunas ocasiones. Detrás de los “tentáculos” de EEUU en Europa hay un nombre que resuena: Samuel Samson. El joven de 27 años empezó a trabajar como asesor principal de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, también conocida como DRL, la unidad del Departamento de Estado que selecciona y distribuye las subvenciones en materia de derechos humanos. TE PUEDE INTERESAR En el año y medio de administración de Trump, ha impulsado la campaña del republicano para redefinir las relaciones con Europa y para estrechar los vínculos con los europeos de extrema derecha. Uno de los encuentros más polémicos fue el que mantuvo con miembros del partido alemán AfD en Washington. El encuentro supuso la ruptura de la tradición histórica en política exterior estadounidense basada en mantenerse lejos de los partidos extremistas alemanes para garantizar que no vuelvan a tomar el poder. Samson ha viajado también a Londres para reunirse con el líder de Reform UK, Nigel Farage, así como a París, donde formó parte de los esfuerzos para intentar que Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, no fuese condenada por malversación de fondos. El joven “diplomático” comparte los ideales MAGA aupados por Donald Trump basados en que Europa se ha convertido en un lugar donde la política woke está en su pleno apogeo y donde el patriotismo está en grave peligro. Esta perspectiva incluye la convicción de que la burocracia europea ha saboteado la libertad de expresión al regular a las empresas tecnológicas de Estados Unidos para intentar eliminar las imágenes de abusos sexuales o limitar el acceso a menores de edad. TE PUEDE INTERESAR “Europa se ha convertido en un hervidero de censura digital, migración masiva, restricciones a la libertad religiosa y otros muchos ataques al autogobierno democrático”, escribió Samson en un ensayo publicado en la cuenta oficial de Substack del Departamento de Estado. Majda Samson, del ECFR, sostiene que dentro de los esfuerzos de Washington por combatir la censura que denuncian hay un claro interés por parte de los gigantes de Silicon Valley. “Aquí es necesario comprender el contexto: mientras la administración Trump impulsa la desregulación total de las empresas de IA en Estados Unidos, la Unión Europea y sus Estados miembros mantienen el compromiso y la capacidad de regular a las grandes tecnológicas”, destaca. Esto es lo que realmente preocupa a la administración, continúa Samson, y constituye el eje de su estrategia política. “Por lo tanto, la UE debe contrarrestar la narrativa de que el modelo regulatorio de la UE está dirigido de alguna manera contra las voces conservadoras o las empresas estadounidenses. Esto es mucho más importante que temer la participación de grupos de expertos conservadores o movimientos de la sociedad civil en el debate público”, concluye.
¿Eres una organización europea alineada con los valores MAGA? EEUU tiene un dinero para ti
La administración de Donald Trump está preparando una subvención en Europa de hasta 3 millones de dólasres para organizaciones y centros de estudio alineados con los valores MAGA








