Había un simulador de golf, numerosos puestos dedicados al universo de las criptomonedas y el bitcoin, música demasiado alta para los gustos británicos y luces de discoteca que no terminaban de armonizar con un público más acostumbrado al té con galletas. Mientras toda la atención del Reino Unido ha estado concentrada en la llegada del nuevo inquilino de Downing Street —el séptimo en una década—, figuras de la llamada derecha dura internacional se han dado cita en Londres con motivo de la primera edición británica de la Conferencia de Acción Política Conservadora de Estados Unidos, la CPAC que contribuyó a impulsar a Donald Trump hasta la Casa Blanca. Entre los invitados figuraba el influyente comentarista Jack Posobiec, uno de los promotores de la falsa teoría conspirativa del Pizzagate, que acusaba sin pruebas a destacados dirigentes demócratas de formar parte de una red de pederastia; George Simion, el ultranacionalista partidario de la teoría del "gran reemplazo" que perdió por un estrecho margen las elecciones presidenciales rumanas del año pasado; Seth Gruber, activista contrario al aborto y a los derechos de las personas transgénero; y un grupo de jóvenes youtubers blancos convencidos de que los incels —los llamados "célibes involuntarios", vinculados en internet a una subcultura profundamente misógina— terminarán dominando Westminster. Lo que en los años 70 comenzó como un encuentro de inspiración libertaria, con Ronald Reagan entre sus primeros oradores, ha terminado convertido en una especie de excéntrico Coachella político estadounidense dominado por los fieles del Make America Great Again. Ahora es un movimiento global y después de exportar su fórmula a países como Japón, Australia, Brasil, Argentina, Polonia o Hungría, ha desembarcado en Reino Unido de la mano de Liz Truss. La ex primera ministra, que apenas permaneció 49 días en Downing Street, fue una de las principales impulsoras del evento celebrado la semana pasada en el hotel InterContinental London–The O2. Cada una de las tres jornadas comenzaba con una oración y las entradas se anunciaban a precios que iban desde las 75 hasta las 10.000 libras. El lema: "Salvar Reino Unido, salvar Occidente". TE PUEDE INTERESAR Opinión Sin embargo, la primera CPAC británica no parece haber cumplido las expectativas. "Decepcionante" e "insuficiente" fueron algunos de los calificativos pronunciados por los propios participantes ante un salón de actos con numerosas sillas vacías. Incluso el editor de The Spectator, la revista de referencia de la derecha británica, expresó abiertamente su desencanto. "Estimados lectores, he asistido a muchas conferencias políticas a lo largo de mi vida. Pero ninguna ha sido tan vacía, deprimente o francamente extraña como la CPAC GB", escribió. Una valoración que coincidía con la de The Economist: "Lo que se suponía que iba a ser una demostración de fuerza de la nueva derecha británica acabó siendo una publicidad de su debilidad". TE PUEDE INTERESAR No obstante, la importancia de la cita no puede medirse únicamente por el número de asistentes ni por las butacas que quedaron desocupadas. La clave es que el movimiento MAGA lleva varios años echando raíces en Londres. El elevado coste de la vida, los problemas migratorios, la desindustrialización, la inestabilidad política y la percepción, muy extendida en determinados sectores, de que ya no existe plena libertad de expresión han creado un caldo de cultivo que Nigel Farage está explotando con eficacia. El amigo británico de Trump tiene hoy más posibilidades que nunca de convertirse en el próximo primer ministro. El líder de Reform UK—que ha forzado unas elecciones parciales en Clacton para que "sean los ciudadanos y no el sistema" quienes le juzguen por la donación no declarada de cinco millones de libras por la que está siendo investigado— fue la gran estrella de la conferencia y el único ponente capaz de llenar la sala. "En realidad estamos inmersos en una batalla por el alma misma de nuestra nación, para definir qué somos, qué defendemos y cuáles son nuestros valores, porque están siendo atacados de la manera más asombrosa y extraordinaria", afirmó durante un discurso de unos 45 minutos pronunciado sin papeles ni teleprónter. TE PUEDE INTERESAR Cada vez son más los estadounidenses afines al movimiento MAGA que consideran Reino Unido el principal frente de una supuesta guerra de civilizaciones. En el centro de esa visión se encuentra la llamada "teoría del gran reemplazo", según la cual una élite globalista estaría promoviendo deliberadamente la sustitución de los europeos y estadounidenses especialmente musulmanes. Para quienes creen en ese relato, el reciente caso Nowak —el asesinato de un joven blanco a manos de un sij que inicialmente se presentó falsamente como víctima de un ataque racista— o las violentas protestas registradas en Belfast tras el intento de asesinato de un británico por parte de un solicitante de asilo sudanés encajan perfectamente en la misma narrativa: la de unas autoridades más preocupadas por proteger a las minorías que por defender a la población autóctona. Nadie ha contribuido más a amplificar esa visión que Elon Musk. Según cálculos del Financial Times, el propietario de X publicó casi tres veces más mensajes sobre política británica tras la muerte de Nowak que sobre la inminente salida a bolsa de SpaceX, una de sus empresas más valiosas. TE PUEDE INTERESAR Pese a que los índices de criminalidad —y especialmente los homicidios— han disminuido al mismo tiempo que aumentaba la población inmigrante, Reino Unido se percibe ahora como un polvorín. Hace apenas unos años, la teoría del gran reemplazo era una conspiración marginal que circulaba por los rincones más oscuros de internet. Hoy, algunos de los hombres más poderosos del mundo la han incorporado a su visión política y utilizan el suelo británico como su caso de estudio favorito para advertir de lo que, según ellos, puede suceder también en Estados Unidos. De ahí que Farage insista cada vez más en denunciar un supuesto "sesgo antiblanco". Apelar al enfado de los ciudadanos y alimentar todavía más ese malestar puede convertirse en una fórmula electoral ganadora en un país cuyo voto está crecientemente fragmentado. Con los electores repartidos entre cinco partidos —y aún más en Escocia y Gales—, un apoyo del 26% podría bastar para que Reform UK ganara las elecciones generales previstas para 2029. Aunque en las últimas semanas su respaldo ha descendido hasta el 23%, la formación sigue apareciendo como favorita. El analista Liam Halligan, invitado a CPAC GB y recién nombrado director del Centre for Policy Studies —el think tank defensor del libre mercado fundado por Margaret Thatcher y Keith Joseph—, sostiene que "las tendencias sociales y económicas que hasta cierto punto, en Reino Unido: una inmigración elevada, la crisis del coste de la vida y la desindustrialización". "Comparado con la AfD alemana, la Agrupación Nacional francesa o incluso Vox en España, creo que Reform UK es un partido bastante moderado. Y considero que Farage tiene muchas posibilidades de ser el próximo primer ministro", asegura a El Confidencial. "Poner fin a la inmigración masiva" Halligan considera que el desplazamiento ideológico no se produce exclusivamente hacia la derecha. "Reino Unido está viviendo un movimiento general del centro hacia la izquierda y hacia la derecha que se está produciendo en todo el mundo occidental". Pero creo que después de las próximas elecciones generales habrá un gobierno de centroderecha, porque existe una mayoría silenciosa que ve que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y que comprende que un Estado cada vez más grande, unos impuestos cada vez más altos y una regulación cada vez mayor impiden que podamos ser el pueblo emprendedor que el mundo conoce", añade. Entre los ponentes también se encontraba Jacob Rees-Mogg. Quien fuera ministro para las Oportunidades del Brexit durante el anterior Gobierno conservador es hoy director fundador de 878, un think tank británico-estadounidense dedicado al "redescubrimiento de nuestra cultura ancestral" y a "poner fin a la inmigración masiva". TE PUEDE INTERESAR La organización figura entre los grupos británicos que previsiblemente recibirán parte de los 12 millones de dólares en subvenciones que la Administración Trump pretende destinar a entidades europeas ideológicamente afines. Antiguos funcionarios estadounidenses han denunciado que se trata de una utilización del dinero público para tratar de influir en la política de países aliados. De quienes no hubo rastro fueron Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, y Rupert Lowe, responsable de Restore Britain, una formación situada aún más a la derecha que Reform UK. Tampoco asistió finalmente Ron DeSantis, gobernador republicano de Florida y la figura estadounidense más destacada anunciada por los organizadores. Su nombre fue mencionado varias veces durante la segunda jornada, pero DeSantis nunca apareció. Según explicaron después los responsables del encuentro, su avión se había quedado en tierra. Quien sí ha estado recientemente en la capital británica es Sarah B. Rogers, subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos y convertida ya en el rostro más visible de la hostilidad del Departamento de Estado estadounidense hacia las democracias liberales europeas. TE PUEDE INTERESAR El mes pasado, varios parlamentarios británicos la acusaron de hacerse eco de memes y teorías conspirativas de extrema derecha durante su intervención en la Alliance for Responsible Citizenship. Descrita por sus impulsores como una alternativa conservadora al Foro de Davos, desde 2023 reúne cada año en Londres a miembros del gabinete de Trump, parlamentarios británicos, dirigentes de la derecha radical europea e influencers de la llamada manosphere. Más de 4.000 personas procedentes de más de 80 países participaron en la última edición de este encuentro de tres días, celebrado en un imponente centro de congresos acristalado del oeste de Londres. Durante su discurso, Rogers enumeró lo que, según ella, constituye la imagen de Reino Unido que circula en las redes sociales. Para hacerlo recurrió a Da Yookay, un meme viral popularizado por la derecha radical que retrata al país como una sociedad en decadencia, dominada por la inmigración, la corrección política y las restricciones a la libertad de expresión. El foco en la inmigración "En Da Yookay pueden enviarte a prisión preventiva sin derecho a fianza por un tuit incendiario, mientras un psicópata que secuestra a un niño de tres años y lo arroja a los cocodrilos queda en libertad", afirmó. "En Da Yookay puedes conseguir un coche gratis fingiendo una discapacidad". En Da Yookay, la policía da credibilidad a un asesino que acusa de racista a su víctima. Y si eres blanco, te esposan mientras te desangras hasta morir", añadió en referencia al caso Nowak. Su intervención fue considerada la crítica más explícita realizada por un alto cargo estadounidense contra el Gobierno británico desde suelo del Reino Unido. A diferencia de muchos puestos del Departamento de Estado, la labor de la subsecretaria para Diplomacia Pública no consiste principalmente en hablar con embajadores, ministros o altos funcionarios, sino en trasladar directamente el mensaje de Washington a los ciudadanos de otros países. Desde que asumió el cargo en octubre, Rogers ha llevado ese discurso al público europeo mediante conferencias, entrevistas y una intensa actividad en las redes sociales. TE PUEDE INTERESAR Con frecuencia, sus intervenciones agravan precisamente las líneas de fractura que muchos europeos consideran imprescindibles para distinguir entre la libertad de expresión y el racismo, o entre la ciencia y las teorías conspirativas. En una conferencia celebrada en diciembre en el Prosperity Institute, un think tank libertario y defensor del libre mercado con sede en Londres, Rogers puso varios ejemplos de afirmaciones que, según ella, habían sido injustamente calificadas de falsas. "Las bandas de explotación sexual de menores en Inglaterra están integradas mayoritariamente por paquistaníes. Eso es cierto", afirmó. "Las vacunas contra la covid no impiden completamente la transmisión. Pues resulta que eso es cierto. El covid se escapó de un laboratorio. La CIA dice que eso es cierto. Existen diferencias medias de coeficiente intelectual entre distintos grupos raciales. Muchos científicos sostienen que eso también es cierto". TE PUEDE INTERESAR En definitiva, la primera CPAC británica pudo resultar desangelada, extraña y mucho menos multitudinaria de lo esperado. Pero sería un error medir el alcance de la penetración ideológica de MAGA únicamente por las sillas vacías de un hotel londinense. Sus ideas ya circulan por las redes, se escuchan en conferencias, reciben financiación estadounidense y encuentran traducción electoral en partidos como El espectáculo todavía puede parecer demasiado estridente para un país acostumbrado al té con galletas. El mensaje, sin embargo, lleva tiempo instalado en Reino Unido, convertido ya en el principal laboratorio europeo del trumpismo.
MAGA desembarca en Londres: Reino Unido, el nuevo laboratorio europeo del trumpismo
La primera CPAC británica dejó más sillas vacías que entusiasmo, pero confirmó hasta qué punto el movimiento de Trump ha echado raíces en un país marcado por la inmigración, el malestar económico y la batalla por la libertad de expresión







