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Las excavaciones iniciales de la temporada en la ciudad sagrada de Pacatnamú, situada en el valle de Jequetepeque (región La Libertad), revelan valiosas evidencias sobre las prácticas religiosas y sociales en la costa norte peruana. En pocos días de labor, una misión peruano-canadiense identificó vestigios de convites rituales, vajilla de barro con estilos inéditos en el área y diversos contextos ceremoniales vinculados a las culturas Moche y Lambayeque, según el Proyecto Arqueológico Pacatnamú.
Los trabajos de campo están bajo la dirección de la investigadora Carito Tavera Medina, integrante del Instituto Peruano de Estudios Arqueológicos (IPEA), junto al docente Edward Swenson, representante de la Universidad de Toronto. Esos descubrimientos permiten descifrar el rol del asentamiento como un eje de peregrinaje clave.
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El gigantesco complejo arqueológico de Pacatnamú, con casi dos milenios de antigüedad, reveló un dinámico centro de peregrinaje religioso. Los investigadores desenterraron alimentos de diversos pisos ecológicos como chirimoya, lúcuma, moluscos, peces y osamentas de camélidos. Esos insumos confirman que devotos de múltiples comarcas arribaban al santuario para compartir banquetes ceremoniales, transportando valiosos bienes desde sus tierras de origen.






