Entrevista
Dirigente de Comuns-Sumar
El secretario primero de la Mesa del Congreso y candidato a la Alcald�a de Barcelona exige mayor autocr�tica al PSOE por los casos de corrupci�n, pero denuncia que hay operaciones de ‘lawfare’ desde el Poder Judicial para derrocar al GobiernoGerardo Pisarello (Comuns-Sumar), secretario primero de la Mesa del Congreso y candidato a la Alcald�a de Barcelona.ARABA PRESSActualizado Viernes,
julio
00:49A caballo entre Madrid y Barcelona, Gerardo Pisarello (Tucum�n, Argentina, 1970) compagina su labor de diputado y portavoz de Comuns con una activa precampa�a para las elecciones locales de 2027, en las que aspira a regresar al Gobierno municipal de la capital catalana, donde ya fue vicealcalde en el primer mandato de los comunes con Ada Colau (2015-2019).Sumar es el socio minoritario del Gobierno y, en varias ocasiones, ha criticado p�blicamente algunas decisiones del Ejecutivo. �Qu� balance hace de estos casi tres a�os de legislatura?En este mandato se han producido cambios importantes como ya pas� en el anterior, cuando logramos que Pedro S�nchez, en vez de gobernar con Ciudadanos, entendiera que ten�a que abrirse a alianzas plurinacionales, republicanas y con una fuerte mirada social. Eso explica, en gran medida, la ofensiva tan dura de algunos sectores del Poder Judicial siguiendo la consigna de 'el que pueda hacer que haga' de Jos� Mar�a Aznar.�Los distintos casos de corrupci�n que afectan al PSOE han hecho que se replanteen su alianza de gobierno?Somos muy exigentes con la corrupci�n y tambi�n muy contundentes contra las operaciones de lawfare que se est�n llevando a cabo desde algunos sectores del Poder Judicial. Nacimos como una fuerza contundente con los casos de corrupci�n del PP y tambi�n lo somos con los del Partido Socialista. Sabemos que muchos de los ataques contra S�nchez y su entorno tienen como objetivo derrocar al Gobierno, pero eso no impide que este partido deba dar explicaciones sobre casos como los que afectan a Jos� Luis �balos o lo que se est� discutiendo sobre Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. La figura del ex presidente gozaba de un cierto aura entre sectores de la izquierda. �Provoca eso que la decepci�n por las informaciones que siguen saliendo sea a�n mayor?Creo que Zapatero est� siendo castigado judicialmente por el papel que desempe�� a la hora de facilitar un Gobierno en el que participaran las fuerzas izquierdas y colaborasen el PNV y Junts. Eso explica, adem�s de sus posiciones en pol�tica exterior, que los casos judiciales que le afectan presenten muchas irregularidades desde el punto de vista procesal y de las pruebas comenzando por las que fueron directamente aportadas por el Gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, las �ltimas explicaciones del ex presidente [ayer en TVE] sobre las joyas o sobre sus cobros como lobista s� generan decepci�n. Porque, incluso aunque no fueran ilegales, son inaceptables en t�rminos �ticos. �En este escenario, creen que la mejor opci�n es agotar la legislatura? Veo a Alberto N��ez Feij�o muy ansioso por matar la legislatura, pero nosotros creemos que, mientras haya posibilidades de impulsar transformaciones sociales, tiene sentido seguir. La respuesta est�, por ejemplo, en la persistencia del ministro Pablo Bustinduy hasta coneguir que, la semana pasada, el Congreso aprobara una reforma del sistema de dependencia con millones de euros que permitir�n garantizar derechos de las familias. Si eso fue posible, tambi�n lo es, por ejemplo, la derogaci�n de la ley mordaza que lesiona derechos democr�ticos b�sicos. Somos implacables con los cuestionamientos que se hacen sobre ciertas conductas del Partido Socialista, pero no vamos a hacer nada que aplane el camino para que un PP que, m�s que el de Feij�o, es el de Isabel D�az Ayuso y Aznar sea arrastrado por Vox a pol�ticas que supondr�an incluso un desconocimiento de los fundamentos de la Constituci�n. -Uno de los Ministerios del PSOE con los que ustedes m�s dicrepan es el de Vivienda. �Cree que las pol�ticas de Isabel Rodr�guez han sido poco ambiciosas?Ha habido muchas insuficiencias y se ha actuado tarde. Compartimos con la ministra la necesidad de defender que el parque de vivienda p�blica no debe poder privatizarse, es importante, pero tambi�n creemos que hay medidas urgentes que han sido impulsadas m�s por el Ministerio de Bustinduy [Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030] que por la propia Rodr�guez, como la pr�rroga de los contratos de alquiler. �Es partidario de un frente amplio de izquierdas como el que propone Gabriel Rufi�n, para las pr�ximas elecciones generales, que vaya desde el actual Sumar hasta Podemos y partidos independentistas como ERC?Comparto con Rufi�n el sentido de la urgencia frente a la posibilidad de que vivamos en un pa�s indirectamente gobernado por Donald Trump, Peter Thiel, Elon Musk y Santiago Abascal, su vocero en Espa�a. Es un retroceso civilizatorio que ya estamos viendo en Estados Unidos, en muchos pa�ses latinoamericanos donde Trump est� colocando sus peones y, en parte, ya est� ocurriendo en Europa. Soy un gran defensor de la m�xima cooperaci�n entre las fuerzas de izquierda e incluso de acuerdos democr�ticos con algunos partidos conservadores para evitar que el neofascismo nos lleve a la guerra, a genocidios y al enfrentamiento entre los sectores m�s vulnerables de la poblaci�n. Pese a esa urgencia que comenta, muchas veces las izquierdas hacen m�s evidentes sus divergencias que sus puntos de uni�n, como ha pasado con Sumar y Podemos. �A qu� lo atribuye? Sin duda, hemos cometido errores. Muchos de los que entramos a la pol�tica institucional despu�s del 15-M nos hemos visto obligados a correr demasiado r�pido. Tambi�n fuimos objeto de ataques muy duros desde el punto de vista judicial, con operaciones impuestas por las cloacas del Estado, y eso deja heridas. Pero debemos hacer un gran esfuerzo de unidad pensando en las mujeres, los migrantes y la clase trabajadora. Algunas cuestiones b�sicas en materia de vivienda y de libertades democr�ticas pueden tener tranquilamente el apoyo no solo de los partidos de izquierdas, sino de fuerzas de centroderecha democr�ticas como el PNV o Junts. Esa mayor�a plurinacional y republicana puede continuar siendo decisiva para evitar que el PP, prisionero de Vox, nos lleve a un escenario trumpista.�Cree que el papel de Junts, desde que rompi� con el PSOE, contribuye a facilitar ese posible cambio de Gobierno? Junts est� en un momento hamletiano dudando de si debe acercarse a Alian�a Catalana, de la misma manera que el PP ha acabado capturado por Vox, o si, por el contrario, debe formar parte de ese bloque m�s amplio con los grupos de izquierdas y el PNV, donde se puede negociar el alcance de determinadas medidas sociales, pero donde todos somos conscientes de que hay que preservar algunos cambios democr�ticos y una mirada descentralizadora del Estado que ser�a revertida si quien acaba dirigiendo la batuta es Abascal. En esa mirada descentralizadora, ustedes proponen un modelo plurinacional. �Qu� pasos conducen a esa forma de organizaci�n del Estado? Ya hemos hecho aportaciones en ese sentido. Por primera vez en la historia de Espa�a, cuatro lenguas oficiales pueden hablarse con normalidad en el Congreso de los Diputados. Esto deber�a ser una adquisici�n definitiva, pero no tenemos ninguna garant�a viendo lo que Vox impone al Partido Popular. La plurinacionalidad es una idea con la que el propio Feij�o lleg� a flirtear en su momento, pero hoy es como si sintiera sobre su cuello la espada de Damocles que pend�a sobre Pablo Casado. Yo hablo con gente de los sectores m�s liberales del PP y reconocen que ese camino hacia una cierta pluralidad, hacia la descentralizaci�n, hacia el otorgamiento de m�s competencias a los municipios es algo que todos podr�amos compartir frente al modelo de recentralizaci�n en torno a Madrid, a sus grandes grupos medi�ticos y a sus grandes centros de poder, que es lo que ha impulsado Ayuso. Es, en definitiva, la idea de Estado que encarnaba alguien como Miguel Herrero de Mi��n, que ven�a de Alianza Popular, que fue padre de la Constituci�n y que, lamentablemente, se ha ido perdiendo en un retroceso preocupante. La diversidad que existe en el Estado debe estar expresada en la descentralizaci�n judicial, en el modelo de financiaci�n, en la cultura... Hablemos de Barcelona. �Qu� ha impedido reeditar en este mandato la alianza de su partido con el PSC de Jaume Collboni?Creo que nos equivocamos al facilitar la Alcald�a de Collboni sin contraprestaciones claras porque al Partido Socialista, si lo dejas actuar con discrecionalidad, lo que hace inmediatamente es mirar a los grandes poderes econ�micos y subordinar a los barrios populares. Por lo tanto, nuestro objetivo es volver a conseguir la direcci�n pol�tica como en 2015 y 2019.�La cohabitaci�n con el PSC durante cinco a�os y medio les impidi� desarrollar sus pol�ticas?Sin duda, hubi�ramos querido tener otras mayor�as que no son siempre f�ciles cuando no te financian los bancos o cuando vienes de movimientos sociales, pero mientras mantuvimos la direcci�n pol�tica del Gobierno conseguimos que el PSC entendiera cu�les eran algunas de las prioridades. Aunque tengo que decir que muchas de las 20 querellas que nos pusieron por defender los ejes verdes del Eixample o la obligaci�n del 30% de vivienda asequible en nuevas promociones ten�an al PSC detr�s. Cuando el lawfare se hace contra S�nchez y su familia, nosotros lo criticamos, pero no olvidamos que, en Barcelona, el PSC lo practic�.En lo que va de a�o ha habido 11 homicidios en Barcelona y en el reciente bar�metro del Ayuntamiento la inseguridad aparece como el segundo problema m�s grave para los ciudadanos. �Hay un problema de seguridad?Es comprensible que los vecinos quieran vivir en paz, con tranquilidad y seguridad. Soy muy partidario de tomarse en serio las grandes causas de la inseguridad en Barcelona y creo que podemos se�alar dos: la especulaci�n inmobiliaria que est� expulsando a miles de personas de la ciudad y algunas expresiones de crimen organizado que estamos viendo �ltimamente y que hay que enfrentar con determinaci�n.No quiero una Barcelona con pistolas o navajas ni con fondos buitre expulsando a los vecinos del barrio. Hay que trabajar e invertir m�s en zonas desatendidas para garantizar cohesi�n social, servicios b�sicos, una Guardia Urbana de proximidad, iluminaci�n...Est� previsto que en 2027 la Guardia Urbana de Barcelona pueda empezar a usar pistolas t�ser. El teniente de Alcald�a de Seguridad, Albert Batlle, defiende que son "una herramienta necesaria". �Por qu� Barcelona en Com� est� en contra?Hay muchas otras herramientas, el trabajo de inteligencia de una Polic�a moderna, como la de Barcelona, puede desactivar y desarmar por otras v�as a los grupos que puedan generar inseguridad en los barrios. Desde 2018 ha habido ocho muertos por descargas de t�ser en Espa�a. Por tanto, nos parece que es desproporcionado e innecesario que puedan llegar a usarse con chicos de 14 a�os.�Qu� le parece que el Gobierno haya declarado Lugar de Memoria Democr�tica la Jefatura de Via Laietana pero mantenga su uso como sede policial?Llega tarde y no entendemos que este reconocimiento tard�o no haya venido de la mano de algo que hemos pedido y vamos a seguir exigiendo al ministro Fernando Grande-Marlaska, que eso se haga sin los usos policiales que existen ahora y que pueden trasladarse a otros lugares de la ciudad. La pedagog�a que se pretende con esta declaraci�n no es compatible con esos usos, creo que muchos de los polic�as que trabajan all� preferir�an hacerlo en otro sitio y dejar que eso se convierta en un espacio de memoria.�Cu�les son sus principales cr�ticas al Ejecutivo del PSC y qu� alternativa propone?El Gobierno de Collboni ha vivido de renta de algunas de las medidas m�s avanzadas que hab�amos impulsado desde Barcelona en Com� en urbanismo, vivienda o ciencia, que luego se han replicado en �msterdam, Par�s o en ciudades de Estados Unidos. Collboni ha demostrado ser un alcalde conservador que ha vivido de esa inercia y no ha impulsado ninguna pol�tica de vanguardia. En comparaci�n con S�nchez o Salvador Illa, es mucho m�s dif�cil que podamos llegar a acuerdos con �l porque es la versi�n m�s conservadora y menos dispuesta a pactar del Partido Socialista, y de ah� los problemas que tenemos con ellos. Nosotros queremos recuperar el nuevo impulso del municipalismo de alcaldes como Zohran Mamdani [Nueva York] o de ciudades como Saint-Denis (Francia). Frente a los relatos apocal�pticos del mundo que se acaba, ofrecemos un futuro posible para las ciudades, m�s verde, justo y moderno tecnol�gicamente. Collboni ha dejado de invertir en vivienda p�blica, ha desarticulado pr�cticamente las unidades contra los desahucios dejando desprotegidas a much�simas familias El alcalde no ha hecho pr�cticamente nada para contrarrestar un fen�meno como el de las personas sin hogar, que luego generan problemas de seguridad, como dec�amos antes, y de convivencia.-Varios sondeos vaticinan que Alian�a Catalana entrar�a en el Consistorio y podr�a ser la cuarta fuerza. Esto se une a prospecciones electorales que sit�an a este partido peleando por la segunda plaza en el Parlament. �A qu� atribuye esta tendencia?Por un lado, hay algo de la frustraci�n que se produjo por la salida que tuvo el proc�s. Me parece que es innegable. Y tambi�n que ha habido un giro a la derecha de sectores econ�micos en Catalu�a. M�s all� del discurso supuestamente catalanista que defiende Alian�a, sus votos concretos en materia social, econ�mica o migratoria acaban coincidiendo exactamente con lo que vota Vox. Por lo tanto, de la misma manera que hemos batallado en el Estado para que no se imponga un trumpismo liderado por Abascal y Ayuso, tampoco queremos que Catalu�a o que Barcelona, que es una ciudad diversa y plural, se conviertan en un laboratorio de un nuevo trumpismo en el que Alian�a Catalana y Vox puedan ir de la mano.Usted se reivindica como nieto de republicanos andaluces y orgullosamente catal�n y latinoamericano.S�, algo que no era tan relevante en 2015, como son mis or�genes, hoy lo son. En un momento en que se abren pol�ticas racistas bajo la excusa de la prioridad nacional, para m� s� es importante ser el primer candidato a la Alcald�a de Barcelona de origen migrante con posibilidades de ganar. No solo por m�, sino por decenas de miles de barceloneses y barcelonesas que, no habiendo nacido aqu�, se sienten parte de esta ciudad, la est�n construyendo y no van a pedir permiso para seguir as�.







