Iván Barton ya revisaba en su teléfono los detalles del vuelo de regreso a El Salvador. Después de tres designaciones en el Mundial 2026, el árbitro y sus asistentes creían que su participación había terminado.

Entonces escuchó su nombre.

La FIFA lo había designado para dirigir la semifinal entre Francia y España, el partido que llevó su recorrido mundialista al punto más alto y que el salvadoreño describió después como el instante más especial de su participación.

"El momento más dulce fue cuando supimos que habíamos sido designados para la semifinal. Sabíamos las posibilidades que teníamos de ser tomados en cuenta para un juego grande, pero habíamos hecho números y no nos salían", expresó al llegar a su país.

Agregó: "Yo estaba revisando mi teléfono, viendo mi vuelo, cuando escuché que iba a arbitrar. Ese fue el momento más dulce por el calibre de juego que significaba".