Vance Boelter se había declarado culpable para evitar la pena de muerte
Vestido con un uniforme táctico, una máscara y haciéndose pasar por un policía que realizaba una revisión, Vance Boelter llamó a la puerta de la casa de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, durante la madrugada del 14 de junio de 2025. Tras disparar contra su esposo, Mark Hortman, ingresó a la vivienda y asesinó a la legisladora mientras ella intentaba huir hacia el segundo piso. Casi un año después de ese ataque, un juez federal lo condenó a dos cadenas perpetuas consecutivas y 40 años adicionales de prisión.
Boelter, de 59 años, recibió la sentencia este jueves tras declararse culpable en junio de seis cargos relacionados con el asesinato de los Hortman y el posterior ataque en el que resultaron gravemente heridos el senador estatal John Hoffman y su esposa, Yvette. Como parte del acuerdo con la Fiscalía, evitó que los fiscales solicitaran la pena de muerte y aceptó la condena máxima posible sin esa sanción: dos cadenas perpetuas consecutivas y 40 años adicionales de cárcel, sin posibilidad de libertad condicional.
Al dictar la condena, el juez federal John R. Tunheim afirmó que se trataba del castigo más severo que ha impuesto durante su carrera. Antes de escuchar la sentencia, Boelter ofreció unas breves disculpas a las víctimas y sus familias.











