El correo electrónico reúne hoy una parte importante de la actividad digital de cualquier usuario. En una misma cuenta pueden acumularse conversaciones, documentos de trabajo, fotografías, recibos y accesos a otras plataformas. Perder la contraseña o quedarse sin el teléfono habitual puede provocar que toda esa información quede temporalmente fuera de alcance. Por ello, se han ido incorporando distintas vías para comprobar la identidad cuando el método principal no está disponible.

Hasta ahora, la recuperación de una cuenta de Google podía apoyarse en recursos como los códigos enviados por SMS o las aplicaciones de autenticación. Estas opciones continúan formando parte de los sistemas de protección, pero dependen de que el titular conserve el dispositivo, tenga conexión o pueda consultar el código correspondiente. Cuando ninguna de esas alternativas resulta accesible, volver a entrar puede convertirse en un proceso más complicado y dejar al usuario sin acceso a contenidos que necesita consultar.

Google ha comenzado a desplegar una nueva posibilidad basada en la verificación facial mediante un vídeo selfie. La herramienta permite asociar previamente una grabación del rostro a la cuenta y utilizarla más adelante si el propietario queda bloqueado o no dispone de su móvil u ordenador de confianza. No sustituye de forma automática al resto de mecanismos, sino que añade otra vía para demostrar quién está intentando acceder y recuperar el control del perfil. Su finalidad es ampliar las opciones disponibles ante una pérdida de acceso.