Este miércoles, Estados Unidos autorizó a Arabia Saudita a avanzar en su programa nuclear civil, incluido el enriquecimiento de uranio, una decisión que rompe con el estándar de no proliferación que Washington había mantenido durante décadas en Oriente Medio.

Lo firmaron el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman, en lo que se conoce como el “acuerdo 123”.

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El contraste que más se menciona es con Emiratos Árabes Unidos, que en 2009 firmó su propio acuerdo 123 con Washington para construir la planta nuclear de Barakah, pero renunció expresamente al enriquecimiento de uranio, un modelo que los especialistas llaman el “estándar de oro” de no proliferación.