Hay manicurías que se destacan por el color y otras que capturan la atención por su textura. La manicuría cat eye pertenece a este segundo grupo: su reflejo parece desplazarse sobre la superficie de la uña y cambia de intensidad según el ángulo desde el que se la mire.

Inspirada en el brillo vertical del ojo de un gato, esta técnica se realiza con un esmalte que contiene diminutas partículas metálicas. Antes de que el producto se seque o se cure, se acerca un imán para desplazar esas partículas y concentrar la luminosidad en determinados sectores de la uña.

Aunque no es una novedad absoluta, la manicuría magnética vuelve renovada. Las versiones actuales se alejan de los acabados excesivamente recargados y aparecen en tonos profundos, colores neutros, francesitas delicadas y efectos que recuerdan a la textura del terciopelo.

¿Cómo se consigue el efecto cat eye?

El aspecto final depende de la posición y del movimiento del imán. El brillo puede concentrarse en una línea vertical o diagonal, formar un halo en el centro de la uña o distribuirse de manera uniforme sobre toda la superficie.