Los hutíes de Yemen, una milicia aliada de Irán, ha asegurado este jueves que ha atacado con misiles y drones dos petroleros saudíes, aplicando así el bloqueo naval a los buques de ese país en el mar Rojo que anunciaron el lunes. La agencia oficial de noticias saudí, SPA, ha confirmado poco después, citando a una fuente de la Autoridad General de Transporte, que uno de esos barcos de propiedad saudí —el Encelia— se incendió tras ser atacado en el mar Rojo.En su llamada de socorro a los servicios de rescate, la tripulación de la nave dijo que esta había sido alcanzada por un misil. Las autoridades saudíes no han confirmado si el otro barco, identificado como Layla, ha sido también agredido.Estos ataques representan una seria escalada en el conflicto en Oriente Próximo que enfrenta ahora de nuevo a Irán y Estados Unidos. Una de las consecuencias de esa guerra, que empezó el 28 de febrero, ha sido precisamente el cierre del estrecho de Ormuz, la vía por la que transitaba antes del conflicto el 20% del petróleo consumido en el mundo; a ello podría sumarse ahora el bloqueo al tránsito de hidrocarburos por el mar Rojo y el también crucial desde el punto de vista energético estrecho de Bab el Mandeb, por el que transita alrededor del 10% del crudo mundial. “El ataque constituye una violación de las leyes y normas internacionales que garantizan la seguridad de los buques mercantes y sus tripulaciones”, dice la nota de la agencia oficial de prensa saudí. Tras conocerse estos bombardeos, el precio del barril de petróleo Brent ha registrado subidas superiores al 2%, antes de la apertura de las bolsas europeas. Ese crudo ha superado ya la cota de los 96 dólares, la mayor desde el pasado 8 de junio, una semana antes de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de entedimiento para pausar la guerra, que ahora ambos países dan por roto. Mientras esta nueva amenaza se cierne sobre los flujos internacionales de energía, Irán y Estados Unidos prosiguen sus ataques mutuos. El ejército estadounidense ha anunciado una nueva oleada de bombardeos contra Irán, ejecutados durante la duodécima noche consecutiva de ataques. Las represalias iraníes a estos bombardeos han sido, según ha afirmado Teherán, ataques contra sistemas de misiles, armas y depósitos de combustible estadounidenses en Jordania, así como puestos militares estadounidenses en Kuwait, incluyendo el campamento Al Adiri, la base aérea Ali Al Salem, el campamento Doha y el campamento Arifjan. Incluso antes de estas amenazas que empiezan a cumplirse al tráfico marítimo en el Mar Rojo, el bloqueo casi total de Irán al estrecho de Ormuz había avivado la inflación en todo el mundo, elevado los precios del petróleo y afectado a los consumidores de gasolina estadounidenses. Todo en un momento en el que la impopular guerra en Oriente Próximo presiona a los aliados republicanos de Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Los milicianos hutíes de Yemen, que controlan la región ribereña de ese país en el estrecho de Bab el Mandeb, en el extremo oeste de la Península Arábiga, anunciaron el lunes la imposición de un bloqueo naval a Arabia Saudí, en lo que algunos analistas han interpretado como una maniobra táctica para obtener ventaja en la guerra. Estados Unidos ve la mano de Irán tras esta estrategia. El miércoles, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Teherán de trasladar en avión a miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica a Yemen y afirmó que las acciones de Teherán tienen como objetivo reavivar el conflicto entre Arabia Saudí y los rebeldes hutíes.“Enviaron vuelos directos desde Teherán a Yemen, que transportaban efectivos de la Guardia Revolucionaria Islámica al país”, declaró Rubio a los periodistas. El secretario de Estado no proporcionó pruebas para respaldar esa acusación. El miércoles, cinco petroleros cambiaron de rumbo en el mar Rojo para evitar el estrecho de Bab el Mandeb. En la víspera, otros tres buques cargados con crudo saudí destinado a China e India habían regresado ya a puerto.