Ahora que las olas de calor se convierten en “trenes”, la energía que los domicilios españoles destinan a la climatización va en aumento. No existen datos oficiales sobre la penetración del aire acondicionado en nuestras viviendas desde el remoto 2008, cuando, según el INE, ya disponían de él un 35,5% de los hogares del país. Un estudio del portal inmobiliario Idealista de 2024 lo fijaba en una media del 41,1%, distinguiendo entre el 75% de Sevilla y el 4% de Ourense.Aunque los países mediterráneos llevan la delantera al resto del continente, el cambio climático está modificando hábitos también en el centro y norte de Europa. Aun así, Japón, Estados Unidos o Corea del Sur son mercados mucho más consolidados que el nuestro, por tradición, climas extremos y rentas altas. Según Our World in Data, medio vinculado a la Universidad de Oxford, estos países lideran el ranking con el 91%, el 90% y el 86% de los hogares, respectivamente.Una imprenta en apurosTodo empezó, como tantas otras cosas en la historia, con la tecnología resolviendo problemas cotidianos. En 1902, un impresor de Brooklyn no era capaz de conseguir toda la gama de colores que necesitaba debido a la humedad y los cambios de temperatura de su taller. Willis Carrier, recién graduado de la Universidad de Cornell, fue capaz de controlar ambos factores al hacer pasar el aire por tubos fríos, apoyándose en principios de refrigeración que lord Kelvin había estudiado años antes, en 1842, cuando creó un circuito frigorífico hermético basado en la absorción del calor a través de un gas refrigerante.Aquello, que para Carrier parecía un simple arreglo técnico para un negocio de impresión, fue el primer aparato de aire acondicionado de la historia. Carrier lo patentó en 1906 como “Aparato para tratar el aire”, sin sospechar que acabaría siendo el mejor amigo de nuestros veranos.Primeros pasosMientras que en Estados Unidos el invento ya circulaba por las bolsas de valores, en España, el aire acondicionado tardó tres décadas más en aparecer. La primera vez que oímos hablar de ello fue en los años treinta, durante la Segunda República, cuando se instaló en el Congreso de los Diputados. El sistema era de lo más rudimentario, climatizadores que estaban rellenos de barras de hielo, pero que ayudaron a sobrellevar unos plenos veraniegos protagonizados por el calor insoportable. Así pues, los primeros españoles en gozar de un poco de aire fresco durante la época estival fueron los políticos.Después de eso, la industria española se adaptó de manera progresiva al invento. Empresas nacionales como Auto Electricidad o Roca comenzaron a trabajar con sistemas industriales de refrigeración a lo largo de los años cuarenta. Entre los espacios que disfrutaron de ellos se contarían algunos cines y grandes hospitales de la península. Hacia finales de la década de los cincuenta, con el Plan de Estabilización de 1959, que conllevó una cierta apertura económica del régimen, el país atrajo la atención de empresas internacionales como Carrier y York. Si hasta entonces habían importado maquinaria, decidieron abrir sucursales en España.Durante aquellas tres décadas, hoteles de lujo como los madrileños Palace y Plaza o grandes almacenes como Galerías Preciados o El Corte Inglés se convirtieron en refugios en los que sobrellevar los calurosos veranos. El automóvil también sumó este elemento en sus montajes. Fue en 1973, con el SEAT 132, cuando empezó a popularizarse como una opción disponible de instalación en fábrica, a pedido del cliente. El Seat 132 (1973) fue el primer coche de la marca que permitía instalar el aire acondicionado en fábricaTercerosDel freno a la expansiónJusto en ese momento, 1973, llegó la crisis del petróleo, y con ello la energía se encareció y el gobierno tuvo que poner límites a su consumo, lo que se tradujo en los primeros intentos normativos para reducir el gasto energético en los edificios. El Real Decreto 1490/75 fue el primer paso. Le siguieron medidas más duras en 1976, en que se penalizaban con un recargo del 50% los excesos de consumo de gasóleo y fuel-oil en calefacciones domésticas.Toda esta normativa vuelve ponerse sobre la mesa en 1980, cuando se establece el Reglamento de Instalaciones de Calefacción, Climatización y Agua Caliente Sanitaria (RICCACS), el antecesor de lo que hoy conocemos como el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). La crisis energética obligó a España a considerar que la climatización, para ser un bien, debía conllevar el deber de regularizarla. Superada la crisis, llegó una década de expansión comercial y publicitaria en la que el aire acondicionado se convirtió en un gran protagonista; dejó de ser cosa exclusiva de cines, bancos o grandes almacenes para introducirse en nuestros locales de consumo. Los bares, cafeterías y tiendas se anunciaban como “local climatizado” en sus ventanales: el aire acondicionado se volvió el reclamo más atractivo de los negocios de la época.España como espejoLas ciudades europeas están viviendo ahora mismo algo parecido a lo que vivió España hace ya cuatro décadas, por lo que se ha convertido en un precedente que tener en cuenta. El gobierno francés ha planteado a los agentes sociales visitar España para comprender cómo la sociedad sigue funcionando en pleno verano sin colapsar. Despierta especial interés la legislación que regula los horarios de trabajo de barrenderos, obreros y repartidores bajo alertas por calor extremo, pensada para evitar muertes por golpe de calor. También llaman la atención los refugios climáticos urbanos, algo en lo que España es pionera, con redes coordinadas de espacios públicos preparados para el calor.Ya en los años noventa, la profesionalización del mercado redujo los precios, y esto, sumado a un aumento del poder adquisitivo de las familias españolas, hizo que tener aire acondicionado en el salón pasara de ser una excentricidad a un objetivo razonable para los hogares.Con el nuevo siglo, no obstante, el aparato se ha ido convirtiendo en un electrodoméstico más, sobre todo en el centro y el sur de la península, con veranos cada vez más duros. Nuevos reglamentosLa ola de calor de 2003, que duró dieciséis días, del 30 de julio al 14 de agosto, nos enseñó que las altas temperaturas podían traer consecuencias mortales. En las nuevas construcciones, la refrigeración y el aislamiento térmico serían claves. El Código Técnico de la Edificación (CTE) de 2006 estableció medidas como el uso de vidrios bajo emisivos para limitar la radiación solar en el hogar. Ese mismo año, el Informe Anual de ANFAC revela que el 80% de los automóviles vendidos en España ya llevaban algún tipo de climatización de fábrica.La Agencia Internacional de la Energía, en su publicación The Future of Cooling: Opportunities for Energy-efficient Air Conditioning (2018), indicó que la expansión del aire acondicionado es irreversible y acuña la expresión cold crunch, que alude a la irremediable crisis energética que nos tocará afrontar debido al incremento masivo del uso del aire acondicionado. Sobre todo, si nos fijamos en aquellos países donde crece la capacidad económica, la población y las temperaturas, la demanda de aire aumenta porque se entiende como una necesidad cotidiana, y esta proliferación viene acompañada de un salto energético poco amigable con el medio ambiente. El estudio estimaba que el uso energético asociado al aire acondicionado podría triplicarse para 2050, generando una demanda comparable al consumo total de energía registrado por China en 2018, en el momento que se lanzó el informe.La solución que plantea el organismo no pasa por renunciar al aire acondicionado, sino por hacerlo mucho más eficiente. Señala que debe haber una respuesta tanto política como sectorial, pues se han de implementar normativas más exigentes que impulsen la eficiencia de los aparatos y de la construcción de edificios, y que impulsen las energías renovables.
La conquista del fresco: el aire acondicionado y sus décadas de lucha contra el calor en España
El clima español nos impulsó a instalar aparatos de aire acondicionado en nuestras casas a medida que fueron siendo asequibles, sobre todo en los últimos treinta años







