Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana soñaban con ser estrellas del baloncesto, pero no tenían talento suficiente, así que comenzaron a representar a otros jugadores. De barrios obreros -se ganaron el apodo de agentes del gueto-, sin un duro en el bolsillo, desde que se encontraron casualmente hace más de 30 años no se han separado. Una genuina amistad, un tesón sorprendente y una ambición compartida les llevó, después de innumerables fracasos y deudas inasumibles, a convertirse en los primeros agentes franceses de jugadores de baloncesto en la NBA. El cineasta Anthony Marciano, con una experiencia curiosamente similar, cuenta ahora su historia en El sueño americano.PublicidadLos actores Jean-Pascal Zadi y Raphaël Quenard, amigos en la vida real, son una de las bazas indiscutibles de esta película, en realidad, una historia de caídas, reveses y frustraciones mucho más que de éxito y de gloria. "La película principalmente habla del fracaso, porque no hay un éxito sin varios fracasos sucesivos. En todos los oficios tienen que suceder una serie de fracasos para ir afinando un poco el enfoque, para llegar a algo. Y es verdad que el éxito al final era algo que no me importaba mucho, sino principalmente la historia de dos amigos que no se abandonan cuando se enfrentan a los fracasos", explica el director y guionista, otro joven que soñó con el baloncesto, "pero con lo que mido resultó ser un sueño roto y completamente imposible para mí".El éxito del trabajoGuitarrista en un grupo de rock, tampoco era suficientemente bueno en eso, así que, con unos amigos, todos apasionados de la música, montó una agencia de representación (MyMajorCompany sigue existiendo). "Por aquel entonces tenía un Renault 5 y en él llevábamos a un cantante que medía 1,98 metros y que apenas cabía. Yo no entendía cómo ese tipo se fiaba de mí. Pero en eso hay muchas similitudes con cómo los jugadores de baloncesto se acabaron fiando de aquella pareja que no tenía precisamente los mejores medios".El dinero no fue nunca el objetivo, ni en el caso de Anthony Marciano y sus amigos, ni tampoco en el de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana. "A menudo se percibe que cuando se gana dinero es cuando se ha tenido éxito, pero no es eso. Lo importante para mí es el trabajo duro y no detenerse. Si tienes un sueño, tienes que ir hasta el extremo en el trabajo para conseguir lo que quieres".Publicidad Ver vídeo Trailer de 'El sueño americano'.DeAPlanetaLa pareja protagonistaLas palabras del cineasta revelan el mismo tono, buenas intenciones, esfuerzo, perseverancia, lealtad y amistad que transmite su película. El sueño americano es exactamente lo que piensas que va a ser desde el comienzo, no hay alardes cinematográficos, tampoco trucos; la narrativa es absolutamente convencional y, sin embargo, hay en este trabajo humanidad, sonrisas y verdad. La pareja protagonista tiene mucho que ver en ello."La amistad en la vida real de Jean-Pascal Zadi y Raphaël Quenard fue muy importante para mí porque fue algo en lo que no tuve que trabajar. Son casi como hermanos", asegura Marciano. "En lo que sí que tuve que trabajar fue en que se mantuvieran dentro de su personaje, que trabajaran esta amistad, pero sin salirse de éste. Pudieron pasar tiempo con los personajes reales y con sus mujeres para ver cómo eran sus dinámicas y como interactúan entre ellos. Lo que más les llamó la atención ver fue ver a dos personas súper diferentes, pero que nunca se juzgaban", sentencia.PublicidadEl apoyo de las mujeresAnthony Marciano, a pesar de su pasión por el baloncesto, no conocía la historia de Ndiaye y Medjana, pero siempre que miraba imágenes de los jugadores veía a estos dos personajes en ellas. "A base de verlos, me picó la curiosidad y así es como decidí informarme. Entonces me di cuenta de que eran franceses y empecé a leer sobre ellos. Ellos no son conocidos para el gran público, pero a mí me gustan estas historias de la gente que está en la sombra y, además, me parecía que justamente estas dos personas podían ser un ejemplo para los jóvenes sobre el trabajo y la perseverancia".Hoy no están, desde luego, en segundo plano. Ya en 2012, tras años de dificultades, consiguieron su primera gran oportunidad y firmaron el nuevo contrato de Nicolas Batum con los Portland Trail Blazers por 46 millones de dólares durante cuatro años. Alcanzaron su sueño, pero jamás lo habrían conseguido, a pesar de todo su tesón y esfuerzo, si no hubieran contado con el apoyo emocional y económico de sus parejas. "En absolutamente todas las entrevistas se mencionaba a estas mujeres como el auténtico motor del éxito de estos hombres. Está en la película, pero, claro, cuando uno trata de contar 20 años de amistad… Es verdad que he tenido poco tiempo para contar la historia de las mujeres, pero espero haber estado altura a la hora de rendirles homenaje".
'El sueño americano': una historia de amistad y fracaso para alcanzar la cima de la NBA
Anthony Marciano lleva al cine la historia real de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana, dos amigos de clase obrera que, después de años de deudas y estrepitosos fracasos, se convirtieron en los primeros ...







