A solo 54 minutos de asumir su cargo como fiscal federal para el Distrito Oeste de Washington, Roger Rogoff fue destituido por el presidente Donald Trump. Ahora, ha presentado una inédita demanda contra la Administración federal para recuperar el puesto. Rogoff argumenta que su remoción fue ilegal y que debe permanecer en funciones hasta que el cargo sea ocupado por un candidato nominado por el presidente y confirmado por el Senado.La acción judicial, presentada el martes, convierte a Rogoff en el primer fiscal federal nombrado por un panel de jueces que impugna en los tribunales su destitución por parte de la Administración de Trump. El caso surge en medio de una disputa más amplia sobre quién tiene la autoridad para ocupar temporalmente las jefaturas de las fiscalías federales cuando esos cargos permanecen vacantes.Rogoff fue elegido de manera unánime la semana pasada por los jueces federales del Distrito Oeste de Washington para dirigir la oficina del fiscal federal en Seattle. Su nombramiento se produjo después de que el puesto permaneciera vacante durante meses y conforme al procedimiento establecido en la legislación federal para estos casos.Sin embargo, menos de una hora después de prestar juramento, recibió un correo electrónico de un integrante del personal de la Casa Blanca notificándole que el presidente había ordenado su destitución. Posteriormente, el fiscal general interino, Todd Blanche, confirmó públicamente la decisión.En la demanda, Rogoff sostiene que el presidente carece de autoridad para destituir a un fiscal designado por un tribunal federal bajo este mecanismo. Según el documento, la ley permite que los jueces nombren a un fiscal federal cuando concluye un nombramiento interino realizado por el Departamento de Justicia y el Senado aún no ha confirmado a un candidato propuesto por la Casa Blanca.De acuerdo con ese argumento, esa situación sigue vigente en el Distrito Oeste de Washington, ya que el cargo continúa sin un titular confirmado por el Senado. Por ello, Rogoff solicita que un juez declare ilegal su despido y ordene su restitución hasta que el proceso ordinario de nominación y confirmación concluya.La demanda también sostiene que la decisión de Trump vulnera la separación de poderes prevista en la Constitución, al impedir que opere un mecanismo de nombramiento establecido por el Congreso. Además, alega que el exfiscal fue privado del debido proceso al ser removido de forma inmediata tras asumir el cargo.Para Rogoff, la actuación de la administración equivale a ignorar el procedimiento diseñado por el Congreso para garantizar la continuidad de las fiscalías federales cuando existen vacantes prolongadas.La Administración de Trump, por su parte, rechaza esa interpretación. Un portavoz del Departamento de Justicia afirmó que el tribunal federal no coordinó previamente la selección de Rogoff con la dependencia y sostuvo que la destitución se encuentra dentro de las atribuciones del presidente. En la misma línea, Blanche escribió en redes sociales que los jueces de distrito pueden designar a un fiscal federal temporal, pero que el presidente conserva la facultad de despedirlo. También criticó a los jueces por, según dijo, abandonar la práctica de consultar con la Administración antes de realizar ese tipo de nombramientos.El proceso para nominar fiscales federalesEl conflicto gira en torno al procedimiento para cubrir vacantes en las fiscalías federales. Habitualmente, los fiscales son nominados por el presidente y deben ser confirmados por el Senado. Mientras ese proceso se completa, el fiscal general puede nombrar a un funcionario interino por un periodo máximo de 120 días. Si al finalizar ese plazo no existe un titular confirmado, la legislación permite que los jueces del distrito designen a un fiscal que permanezca en funciones hasta que la vacante sea cubierta de manera definitiva.Aunque la demanda de Rogoff es la primera de este tipo, no es el primer enfrentamiento entre el Gobierno de Trump y los tribunales federales por estos nombramientos.Durante el segundo mandato del presidente, varios fiscales designados por jueces fueron destituidos poco después de asumir el cargo. Entre ellos figura James Hundley, quien fue nombrado para reemplazar a Lindsey Halligan en Virginia después de que un juez determinara que ella ocupaba el puesto de forma indebida. Hundley fue despedido apenas unas horas después de asumir el cargo.También fue removido Donald Kinsella, quien había sido designado por jueces federales para cubrir una vacante en el Distrito Norte de Nueva York tras la salida de John Sarcone III. En ambos casos, el Departamento de Justicia defendió la facultad del presidente para decidir quién encabeza las fiscalías federales.Rogoff aseguró que anticipaba que sería destituido poco después de asumir el puesto. Pese a ello, describió con humor el breve periodo en el que encabezó la fiscalía como “los mejores 54 minutos de mi vida”.