Este martes, en la localidad malagueña de Benahavís, de unos 9.500 habitantes, se encontró el cadáver de una mujer de 45 años con signos de violencia en una vivienda. Alguien había llamado a emergencias para alertar de que había escuchado un grito muy fuerte de mujer, que había mucha sangre en el lugar y que había visto salir a un hombre muy rápido en un coche. Durante las primeras horas de la investigación, todas las hipótesis estaban abiertas, entre ellas, la de la violencia machista. De ello informaron fuentes cercanas al caso, y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género recabó datos sobre el crimen. Este miércoles, ya más avanzadas las pesquisas, la violencia machista ha sido descartada, como también ocurrió en el caso de Almoradí, en Almería. En esa localidad de casi 23.000 habitantes se detuvo también este martes a un hombre como principal sospechoso de la muerte de su pareja. Fue él quien llamó a Emergencias el lunes por la noche para decir que se la había encontrado muerta en el rellano. Entonces, las contradicciones en el relato ofrecido por él, los rastros de sangre que había en el domicilio y en una fregona, y la constatación de que ya había sido denunciado por ella en 2008 y ambos constaban en el Sistema VioGén, el de seguimiento de las víctimas de violencia de género y sus agresores, hizo que los agentes lo detuvieran. Lo soltaron horas después porque la autopsia determinó que el deceso se produjo por causas naturales que hicieron que la mujer cayera por las escaleras y sufriera las lesiones que presentaba, que no fueron la causa de la muerte. Así, mientras el caso de Almoradí queda fuera de toda estadística de violencia machista, no ocurre lo mismo con el de Benahavís, que aún se investiga como feminicidio. Y son dos categorías distintas a efectos institucionales y estadísticos. La violencia machista es, legalmente en España, aquella que se ejerce contra las mujeres por parte de la pareja o expareja; tiene una legislación específica ―la Ley Integral contra la Violencia de Género― desde 2004, juzgados especializados desde 2005, y contabilidad propia desde 2003. Los feminicidios fuera de ese ámbito, sin embargo, han tardado más en ser reconocidos por las instituciones. No fue hasta 2022 cuando empezaron a publicarse datos de esos asesinatos más allá de las relaciones de pareja. Desde aquel año, la estadística se amplió. Por un lado, se siguen contabilizando los feminicidios en la pareja o expareja, que son lo que socialmente se conoce como los asesinatos por violencia machista. Y, por otro, se crearon cuatro categorías más de feminicidios. Feminicidio familiar, que es, según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, el “asesinato de una mujer por hombres de su entorno familiar (excluida la pareja o expareja)”. Y en esta categoría se incluyen los llamados feminicidios por crimen de honor.Feminicidio sexual, el asesinato de una mujer por hombres que ni eran o habían sido sus parejas ni tampoco son familiares y que están relacionados con las violencias sexuales, desde aquellos vinculados a una agresión sexual, a la trata con fines de explotación sexual, la prostitución, la mutilación genital femenina y los que tienen relación con los matrimonios forzados.Feminicidio social, el asesinato de una mujer por una agresión, de carácter no sexual, por parte de un hombre con el que no tenía una relación de pareja ni era familiar, como puede ser un compañero de trabajo, un amigo, un vecino o un desconocido. Feminicidio vicario, el “asesinato de una mujer mayor de edad por parte de un hombre como instrumento para causar perjuicio o daño a otra mujer por razón de género”, especifica la denominación oficial. En lo que va de año, 31 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas ―dos de ellas en apenas unas horas entre el lunes y el martes―, y son 1.372 desde que arrancó la estadística, en 2003. El número de huérfanos menores de edad asciende a 20 en 2026, y a 530 desde 2013. Por otro lado, los últimos datos disponibles sobre feminicidios fuera de ese ámbito recogen 101 desde que comenzó el conteo, en 2022, y hasta 2025. El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
La investigación del crimen de Benahavís descarta la violencia machista aunque no el feminicidio
Hasta el momento las pesquisas apuntan a un hombre con el que la víctima no tenía ni había tenido una relación de pareja











