Santiago Bulat es economista (Foto: Movant Connection)“La logística es un tema que es clave en cualquier línea de negocios”. Con esa afirmación, Santiago repasa cómo el proceso de estabilización económica argentina golpea de manera despareja a los distintos sectores, y por qué el transporte, los impuestos y el financiamiento pasaron a ser determinantes en un escenario de márgenes cada vez más chicos en una economía que empieza a mirar con más atención los costos operativos del comercio exterior.Creo que actualmente la Argentina está yendo hacia un proceso de estabilización que todavía no está concluido: bajar la inflación, lograr estabilidad cambiaria y un crecimiento que no se rompa cada dos años. Todo eso tiene fricciones, tarda y necesita confianza e inversión. Venimos de una economía que desde 2011 no crece, y eso es frustrante para los sectores menos preparados para esta apertura comercial.PUBLICIDADNo creo que haya disociación entre la macro y la micro: una macroeconomía ordenada es necesaria para que la microeconomía reactive. Muchos negocios funcionaban con brecha cambiaria alta y costos licuados por la inflación, y hoy pasan a un esquema de márgenes más chicos. Hay una estructura tributaria regresiva, y factores que la empresa no controla: sin buenas rutas ni accesos, trasladar mercadería cuesta mucho más.La logística es un tema clave en cualquier línea de negocios, aunque depende del tipo de negocio y de dónde estés. Cada vez es más relevante, porque las compañías buscan mejor atención al cliente: llegada más rápida, más eficiente, más puerta a puerta, con posibilidad de devolución. Pasó a ser una línea de costos importante, desde la entrega de un negocio chico hasta el transporte en el interior del país, y en el agro sigue siendo fundamental.PUBLICIDADLos sectores van a seguir creciendo de manera heterogénea. Argentina atraviesa un cambio en su estructura productiva, traccionado por sectores ligados al exterior: minería, energía y agro, con demanda internacional fuerte y alta productividad. La demanda interna viene más lenta: el mercado laboral se corre de la formalidad hacia el trabajo independiente o informal. La logística es también un termómetro de esa dinámica sectorial.El futuro está incierto. El mundo se debate quién va a proveer alimentos frente a una demanda creciente de proteínas, y ahí Argentina puede jugar un rol importante. También está el tema energético, central para sostener el avance de la inteligencia artificial y la carrera por los microchips, asociada a la demanda de litio para vehículos y trenes eléctricos. Se suma la disputa por ser proveedor manufacturero global, con China pisando fuerte.PUBLICIDAD"Argentina es un país federal con una necesidad de conexión muy importante: trenes, rutas que se reactivan con nuevas concesiones", subraya Santiago (Foto: Shutterstock)Creo que el Mercosur va a seguir consolidado como bloque y va a profundizar relaciones comerciales que antes no estaban. El acuerdo con la Unión Europea está vigente y tiene potencial para varios sectores, aunque va a tardar en desarrollarse. Cuando hablamos de agro no es mandar un corte de carne: es mandar tecnología, conocimiento, vacunas para mejorar los aspectos fitosanitarios y agregar valor a lo que el país exporta al mundo.Creo que el sector logístico va a seguir necesitando crecer, y de manera cada vez más personalizada, en línea con lo que está pasando en el mundo. Argentina es un país federal con una necesidad de conexión muy importante: trenes, rutas que se reactivan con nuevas concesiones. Tanto en la parte más chica del negocio como en la más macro, la logística tiene que seguir expandiéndose para afrontar toda la demanda que se viene. PUBLICIDAD
La logística, el nuevo termómetro de la economía argentina
Santiago Bulat, economista, explica cómo la reducción de los márgenes, la mayor carga tributaria y los costos de transporte redefinen hoy la competitividad del comercio exterior argentino







