Leire Díez se ha convertido en una bomba política de efectos retardados que le ha servido al PP de excusa para forzar la comparecencia de Cristina Narbona en el Senado. La presidenta del PSOE ha negado que conociera la presunta trama orquestada por la exmilitante socialista con Santos Cerdán para desestabilizar causas judiciales que afectaban al PSOE, el Gobierno y el entorno familiar de Pedro Sánchez en la comisión de investigación del caso Koldo, un cajón de sastre que la oposición también ha dedicado para arremeter contra José Luis Rodríguez Zapatero y dudar de la legalidad de la financiación del PSOE. Narbona también ha rechazado haber promocionado a Díez y mucho menos haber intermediado en su contratación en las empresas públicas de Enusa y Correos. “Yo no he sido su madrina para nada. Si ha usado mi nombre… Eso pasa, que haya gente que utilice tu nombre para hacerse valer”, ha zanjado la dirigente socialista.Narbona ya había negado la semana pasada en su declaración como testigo ante el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional que supiese que la exafiliada socialista formase parte de una trama por la que han sido imputados la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y su número dos, el teniente general Manuel Llamas. “No tenía la menor sospecha de comportamientos inadecuados por parte de Leire Díez, si no habría actuado en consecuencia. La considerada una persona normal (...) Nunca lo pude imaginar, si hubiese tenido la menor duda la situación habría sido distinta y no estaríamos aquí”, ha manifestado en la Cámara Alta, donde ha asegurado que Sánchez tampoco sabía nada de la trama. “Rotundamente no, si la hubiera conocido, nunca la habría permitido”, ha aseverado. Acto seguido, ha respondido que pone la mano en el fuego por el presidente.La presidenta del principal partido del Gobierno ha rechazado mantener una relación “de amistad en el sentido rotundo de la palabra” con Díez y ha limitado su contacto con la conocida como fontanera del PSOE a “cinco o seis” encuentros entre 2017 y 2022 y otros “dos o tres” desde entonces. El motivo, ha justificado Narbona, es que coincidían “prácticamente todos los años” en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander. Narbona ha explicado que conoció a Díez en Cantabria hace 11 años, cuando la exafiliada era la responsable regional de comunicación del partido. “He tenido conversaciones con ella a lo largo de estos años de carácter profesional, como responsable de prensa del PSOE en Cantabria, después como responsable de prensa en la empresa nacional de uranio. No era una relación de amistad”, ha insistido en una sesión de cuatro horas en la que la tensión se ha disparado cuando Francisco Martín Bernabé, del PP, ha acusado a Narbona de actuar “como una hipócrita de manual”. La dirigente socialista, que no ha perdido el aplomo y el tono pausado en toda la comparecencia, ha contextualizado los mensajes que Díez le escribió para “reconducir” la crisis que desataron los cinco días de reflexión de Pedro Sánchez en 2024 tras la imputación de Begoña Gómez por el juez Juan Carlos Peinado. Narbona le contestó: “Se lo habías contado a Santos [Cerdán] el otro día”. “Lo sabía porque unos días antes de ese wasap Leire me había contado que disponía de información, sin entrar en ningún detalle, relevante. Le dirigí al secretario de organización, que era la persona responsable de la política de comunicación, aparte de otras tareas. Por tanto, yo ya la había dirigido a Santos Cerdán, al que pregunté si [Díez] había traído alguna información de interés y me dijo que no. Con ese precedente le dije que ya se lo había contado a Santos Cerdán. Cuando ella hablaba de información, yo pensaba que se refería a hechos que desde luego no tienen que ver con la investigación”, ha observado.La comparecencia de la presidenta socialista en la comisión de investigación del caso Koldo no se ha ceñido a la información que pudiera aportar de lo que la portavoz del PP, Alicia García, denominó como el Comando Cloacas. Narbona ha defendido, a preguntas de los populares, de UPN y del PP, la presunción de inocencia de José Luis Rodríguez Zapatero tras haber sido señalado por el empresario Julio Martínez y el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, de haber desempeñado un papel clave en el rescate de 53 millones de euros de la aerolínea en la pandemia. “Zapatero ha dejado un enorme legado de su etapa de gobierno en el que tuve el honor de ser ministra. Merece un enorme respeto y la presunción de inocencia vale para todos y hay que tener en cuenta de quién hablamos”, ha aseverado. Narbona ha reiterado que las preguntas sobre la procedencia de las joyas que Zapatero guardaba en el despacho facilitado por el partido en Ferraz o sus vínculos con Julio Martínez los debe responder el expresidente. “Yo no conocía en absoluto esa circunstancia y las explicaciones las tiene que dar el presidente”, ha respondido sobre el ajuar tasado en 1,3 millones de euros. “No hay ningún tiempo tasado para esa explicación y la dará cuando entienda que deba darla (…) Estamos pendientes de que esas explicaciones acaezcan”, ha concluido sobre el silencio que Zapatero guarda desde que a mediados de junio declaró como imputado ante el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional.Aunque también ha apelado a la presunción de inocencia en el caso de Cerdán, ha señalado acerca del ex secretario de organización que “la confianza se deteriora a medida que aparecen indicios” y ha reconocido que “como es lógico”, está “preocupada por el contenido de los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil”. Según la UCO, Cerdán y Díez mantuvieron al menos 39 reuniones, de las que la mitad se celebraron en Ferraz, en la sede estatal del partido. “Trabajaba en su caso, presuntamente, para el secretario de organización”, ha especificado Narbona, que ha remarcado además que Cerdán “en absoluto podía trabajar en nombre del partido para llevar a cabo acciones ilegales”.La presidenta socialista ha rechazado además que el PSOE se haya financiado de forma ilegal y ha justificado la decisión de la dirección federal de no querellarse contra Díez, pese a que numerosos dirigentes territoriales y de la propia cúpula del PSOE piensan en privado que hay motivos de sobra para hacerlo por el daño a la reputación del partido. “De momento entendemos que todavía no conocemos todos los hechos que pueden ser objeto de investigación, es una decisión que tomaremos en su momento en función de la evolución de la causa”, ha esgrimido.