Meteorólogos y especialistas en clima siguen de cerca la evolución del denominado “Super Niño”, un fenómeno climático que, cuando alcanza una intensidad excepcional, puede alterar los patrones de temperatura y precipitaciones en distintas regiones del mundo, con impacto sobre la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos. El fenómeno forma parte del ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento muy superior al promedio durante varios meses. Cuando ese calentamiento alcanza niveles extraordinarios, los especialistas lo califican como un “Super Niño”. En Argentina, un evento intenso de El Niño suele asociarse con precipitaciones superiores a las normales en el centro y el litoral del país, especialmente durante la primavera y el verano. Esto puede favorecer la recuperación de zonas afectadas por la sequía, pero también incrementar el riesgo de inundaciones, anegamientos y crecidas de ríos.
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