0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUn toro de 900 kilos se coló el pasado lunes el interior de un bar de Ribes de Freser (Ripollès) a la hora del desayuno. En aquel momento en el local, el bar Gusi, situado en la entrada del municipio, había una veintena de clientes, entre el interior y exterior del local, que se llevaron una buena sorpresa al ver el animal.Uno de los camareros del bar, haciendo gala de una gran serenidad y calma, logró hacer recular al toro, que salió por la misma puerta por la que había entrado. Su irrupción en el local se quedó en un buen susto y no hubo que lamentar ni daños personales ni materiales. Todo esto ocurría en un breve lapso de tiempo, apenas veinte segundos. El bóvido quezó rezagado de un grupo de vacas que realizaba el trayecto entre los campos de pasto en Campelles y la explotación, situada en Ribes de FreserEl dueño de la explotación familiar Mas la Torre, Joan Carbonell, explicaba hoy en declaraciones a La Vanguardia que los animales campan libremente en unos terenos de Campelles, donde se alimentan. Sin embargo, debido a las altas temperaturas y lo seco del terreno tuvieron que abandonar ese hábitat este pasado lunes, mucho antes de lo previsto.Fue en el desplazamiento entre los campos y la explotación, situada cerca del pabellón de Ribes de Freser, cuando el toro, que iba a la cola del ganado, se quedó rezagado. Cuando las vacas llegaron a la finca, el ganadero se percató de que faltaba el toro y lo fue a buscar. El animal ya estaba bajando e intentaba seguir el rastro del rebaño, alertado por los cencerros de las vacas. “Se despistó, cogió todos los cruces que no debía y entró en el bar”, explicaba Carbonell. Durante el recorrido errático del animal le seguía, intentando que diera media vuelta. El dueño del local destaca la gran serenidad de un camarero, que logró hacer recular al animal y evitó escenas de nerviosismo y pánicoEl dueño del bar, David Torrecillas, destacaba hoy la calma que mostró el camarero que le hizo recular. “Con su actitud pausada y serena logró que el animal no se pusiera nervioso y consiguió que diera media vuelta”, explica. Mientras, los clientes se quedaron inmóviles, observando atónitos la situación. “Nadie espera que pudiera entrar un animal así”, apuntaba.Aunque el trayecto entre los prados de Campelles y la explotación es un trayecto habitual para las vacas de esta explotación de la Vall de Ribes, Torrecillas apunta que esta era la primera vez que un animal se colaba en su establecimiento.