Borja Iglesias estuvo cerca de perderse el Mundial, de no saltar al campo en los octavos de final contra Portugal, de no sufrir en la prórroga en la final contra Argentina, de no celebrar nada con sus compañeros y de no rapear en la celebración del segundo campeonato. El Panda casi se pierde un momento histórico del fútbol español y el motivo no tenía que ver nada con el rendimiento deportivo.

El delantero gallego (33 años) renunció a la selección absoluta en un gesto de solidaridad con su compañera de profesión Jenni Hermoso, víctima de una agresión sexual por parte del entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. El mandatario le plantó un beso no consentido cuando el equipo femenino celebraba, precisamente, su primer título mundialista.

Rubiales se atrincheró durante unos días en el puesto y el actual jugador del Celta de Vigo no miró para otro lado. “Estoy triste y decepcionado. Como futbolista y como persona no me siento representado por lo que ha pasado hoy en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Me parece lamentable que sigan presionando y poniendo el foco sobre una compañera”, escribió en agosto de 2023 en su cuenta de X.

Iglesias tomó una decisión valiente: “Vestir la camiseta de la selección española es de lo más grande que me ha pasado en mi carrera. No sé si en algún momento volveré a ser una opción, pero he tomado la decisión de no volver a la selección hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes”.