Nos pasamos el día a día mirando pantallas. La del móvil, la del ordenador, la de la televisión… Y conforme la tecnología se vuelve, cada vez más, una parte ineludible de nuestras vidas, también aumentan las preocupaciones por el efecto que el uso prolongado de nuestros dispositivos pueda tener sobre nuestros ojos y sobre nuestro organismo.Las gafas con filtro de luz azul han ido ganando popularidad en los últimos años como método para paliar el efecto de las pantallas en nuestra vista. Y es que este tipo específico de luz es el predominante en las pantallas de teléfonos móviles, ordenadores y tablets. Aunque está presente también, en cierta medida, en la luz solar, se sospecha que la exposición intensiva a ella puede tener efectos sobre el sueño y la fatiga visual. Pero, ¿son realmente efectivos estos filtros?Los efectos de la luz azul sobre los ritmos circadianosSe llama coloquialmente luz azul al rango del espectro visible que tiene una longitud de onda ubicada entre los 300 y los 495 nanómetros. Durante los últimos años, la investigación sobre ella ha aumentado notablemente debido al auge de su presencia en el día a día de las personas. No obstante, la luz azul no es mala per se: es uno de los marcadores que nuestro cuerpo utiliza para generar un estado de alerta durante el día.Por tanto, tanto la exposición excesiva a la luz azul como la ausencia total de ella pueden generar impacto en nuestros ritmos circadianos, nuestro “reloj interno”: el medidor que marca las oscilaciones biológicas de nuestro sistema y pautan nuestros momentos de descanso y de actividad.En los últimos años, se ha comenzado a sospechar que la luz azul, en grandes cantidades, puede tener efectos nocivos sobre la retina, así como empeorar la calidad del sueño o incluso generar dificultades para dormir. No obstante, los estudios realizados a este respecto han generado resultados mixtos.Sí es cierto que está demostrado que la exposición prolongada a esta luz azul puede generar estrés oxidativo sobre la retina, que a la larga podría generar daño sobre el tejido de esta. Pero, al mismo tiempo, no está demostrado que las pantallas a las que nos exponemos normalmente emitan una cantidad de luz azul suficientemente elevada como para marcar una diferencia en nuestra exposición a esta.La exposición prolongada a esta luz azul puede generar estrés oxidativo sobre la retinaLo que sí está claro y comprobado es su efecto sobre nuestros ciclos de sueño. Según explica Jesús Burón, optometrista, “La exposición a la luz azul durante las horas nocturnas puede interferir en la producción de melatonina y dificultar la conciliación del sueño o retrasar la hora de dormir en algunas personas”. También nos advierte que en ocasiones el problema no está causado únicamente por la luz, sino por las actividades que realizamos con el propio teléfono. “El tipo de actividad que suele ir conectada con los móviles, como el visitar redes sociales, libera neurotransmisores que activan el cerebro, especialmente durante la noche”.¿Deberíamos, entonces, llevar lentes con filtro para la luz azul?De manera similar a lo que ocurre con los efectos de la luz azul sobre nuestro organismo, la eficacia de las lentes con filtro de luz azul no ha sido comprobada científicamente con resultados concluyentes.Por norma general, el filtro de luz azul es un tratamiento de superficie que se aplica a unas gafas, en el que se incorporan al cristal de la lente algunos materiales translúcidos pero que sirven para absorber o reflejar parte de las ondas que recibimos. Según el fabricante, el porcentaje de filtrado puede variar, pero en ningún caso se filtrará la totalidad de la luz azul que recibimos, ya que es, en parte, necesaria para nuestros procesos biológicos.Los filtros de luz han estado presentes en las gafas desde hace décadas.Getty ImagesLas revisiones científicas más importantes concluyen que no existe evidencia de que las gafas con filtro de luz azul reduzcan de forma significativa la fatiga visual. Asimismo, se señalan otras posibles fuentes del cansancio ocular que sentimos, en ocasiones, tras la exposición prolongada a las pantallas: por ejemplo, la sequedad ocular, la ausencia de descansos o los problemas de graduación en las propias gafas que llevamos.“Algunos usuarios refieren sentirse más cómodos utilizando este tipo de lentes. Es posible que, en algunos casos, exista una percepción subjetiva de mejora. Pero no se ha demostrado un beneficio consistente para la mayoría de la población”, afirma Burón. En otros casos, según muestran los estudios, se han encontrado pruebas inconcluyentes de que, en algunas personas, pueden tener incidencia en dolor de cabeza, aumento de los síntomas depresivos, disminución del estado de ánimo e incomodidad”.Para él, si notamos efectos negativos a la hora de exponernos a las pantallas, es más seguro “adoptar hábitos visuales saludables: realizar pausas periódicas, mantener una distancia adecuada a la pantalla, optimizar la iluminación del entorno, utilizar lágrimas artificiales cuando exista sequedad ocular y corregir adecuadamente cualquier defecto refractivo”.En cualquier caso, utilizar filtros para la luz azul tampoco es, por norma general, perjudicial. Ni siquiera para los niños, aunque en este caso su uso sí se desaconseja por norma general. “La luz azul desempeña un papel importante en la regulación del ciclo sueño-vigilia y en los mecanismos de crecimiento axial del ojo, muy relacionados con el desarrollo ocular en la edad infantil. No tiene sentido bloquear grandes cantidades de luz azul durante todo el día, especialmente en población infantil, salvo que exista una indicación específica”, señala Burón. “En niños, igual que en adultos, la prioridad es centrarse en promover hábitos visuales saludables, realizar revisiones cuando sea necesario y, sobre todo, aumentar el tiempo al aire libre”.Periodista graduada en la Universidad de Zaragoza y especializada en videojuegos, tecnología retro, y tener demasiadas plumas estilográficas. También me podéis ver en Eurogamer.