Entrevista Exclusivo suscriptores Sandra Patricia Rosero, candidata a doctora en Geofísica de Baylor University, fue elegida entre 147 aspirantes para participar en esta expedición.Sandra Patricia Rosero Foto: Cortesía21.07.2026 22:58 Actualizado: 21.07.2026 22:58
Sandra Patricia Rosero Rueda nació en Barranquilla, pero desde los tres años creció en Kennedy Central, en Bogotá. Allí, mucho antes de convertirse en física y estudiar terremotos, placas tectónicas y las profundidades del planeta, comenzó a preguntarse qué había debajo de sus pies.La curiosidad surgió gracias a su abuela, quien acostumbraba leerle historias de aventuras. Una de ellas fue Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne. El libro despertó en Rosero una fascinación por el interior del planeta, alimentada además por los contrastes del territorio colombiano: montañas, costas, volcanes y selvas separadas por unas pocas horas de viaje.Su hermana, que estudiaba Física en la Universidad Industrial de Santander, también influyó en su decisión profesional. Rosero terminó matriculándose en la Licenciatura en Física de la Universidad Pedagógica Nacional y, mientras concluía la carrera, comenzó a trabajar en una empresa colombiana de geociencias. Allí descubrió que podía aplicar la física para investigar la Tierra.Posteriormente realizó una Maestría en Geología-Geofísica en la Universidad de Puerto Rico y trabajó en la Red Sísmica de Puerto Rico, monitoreando y analizando terremotos en el Caribe. Actualmente cursa el último año de su doctorado en Geofísica en Baylor University, Estados Unidos, donde utiliza tomografía sísmica para estudiar la tectónica del noreste del Caribe. LEA TAMBIÉN Ahora, Rosero, de 35 años, fue seleccionada entre 147 postulantes para participar, en septiembre de 2026, en una expedición oceanográfica internacional alrededor de la Isla Norte de Nueva Zelanda. A bordo del buque de investigación R/V Thomas G. Thompson, ayudará a instalar 20 sismómetros en el fondo del océano para investigar el origen del Auckland Volcanic Field, un campo volcánico activo situado bajo la ciudad más poblada del país.¿Qué significó para usted formarse en la Universidad Pedagógica Nacional?La Universidad Pedagógica Nacional significó muchísimo. Muchas personas la asocian únicamente con la formación de docentes, pero mi experiencia fue mucho más amplia. Recibí una formación sólida en física y aprendí que cada persona tiene una manera distinta de aprender. Esa visión me ayudó no solo a entender cómo enseñar, sino también mi propio proceso de aprendizaje e investigación.El Departamento de Física no solo nos preparó para la docencia: también nos motivó a hacer ciencia, cuestionar, investigar y creer que era posible construir una carrera como investigadores.¿Cómo ocurrió el paso de la enseñanza de la física a la geofísica?Mientras terminaba la carrera trabajé en GMAS S.A.S., una empresa colombiana de consultoría y laboratorio en geociencias. Allí colaboré con geólogos, geofísicos e ingenieros en proyectos de minería, hidrocarburos e infraestructura.Participé en la adquisición, procesamiento, interpretación y modelado de datos geofísicos. También aprendí de investigadores como José María Jaramillo (profesor universitario y CEO de GMAS S.A.S) y Germán Prieto (profesor de la Universidad Nacional de Colombia), quienes me animaron a continuar mi formación.El paso de la física a la geofísica no fue realmente un cambio de rumbo, sino una evolución natural. La física me dio las herramientas para entender los procesos fundamentales de la naturaleza y la geofísica me permitió aplicarlas al estudio del planeta.¿Cómo recibió la noticia de que había sido seleccionada para la expedición?Sentí una mezcla de nervios y emoción. Antes de abrir el correo pensé: “Ojalá sean buenas noticias”. Al leer que había sido seleccionada entre 147 candidatos sentí una enorme alegría. Fue un reconocimiento al trabajo, la dedicación y el esfuerzo de varios años.El comité destacó que mi investigación doctoral está estrechamente relacionada con los objetivos científicos de la expedición y con la instrumentación que utilizaremos.Usted estudia actualmente el Caribe. ¿Qué relación tiene ese trabajo con un proyecto en Nueva Zelanda?En mi doctorado analizo datos de terremotos ocurridos en el Caribe y en otras partes del mundo para estudiar la tectónica del noreste del Caribe mediante tomografía sísmica. Busco obtener imágenes de su estructura profunda, investigar algunos terremotos que ocurren bajo el sureste de República Dominicana y aportar evidencias sobre la evolución tectónica de la región.Aunque Nueva Zelanda es una región completamente diferente, las preguntas y herramientas son similares. Allí instalaremos una red de sismómetros de fondo oceánico y combinaremos sus registros con datos de estaciones terrestres para obtener imágenes de la estructura profunda bajo el Auckland Volcanic Field.¿Cómo será la expedición?Durará aproximadamente dos semanas. Navegaremos alrededor de la Isla Norte de Nueva Zelanda y nuestro objetivo principal será instalar 20 sismómetros en el fondo oceánico. Los instrumentos permanecerán allí registrando información durante varios años y después serán recuperados.El barco operará las 24 horas, así que trabajaremos en turnos de ocho a diez horas, incluso durante la noche. También recogeremos datos de batimetría multihaz, gravedad y perfiles del subsuelo marino.Será mi primera expedición oceanográfica internacional y podré trabajar con investigadores de Estados Unidos, Nueva Zelanda y China, entre ellos Geoff Abers, de Cornell University, y Karen Fischer, de Brown University.¿Cómo funciona un sismómetro de fondo oceánico?Es un instrumento muy sensible que registra las vibraciones de la Tierra. Funciona de manera similar a un sismómetro terrestre, pero está diseñado para soportar las enormes presiones del océano y permanecer durante años en el fondo marino.Las ondas de los terremotos viajan por el interior del planeta y cambian su velocidad y trayectoria según las rocas que atraviesan. Al analizar esas variaciones podemos construir imágenes del subsuelo, de manera parecida a como una tomografía médica permite observar el interior del cuerpo.¿Por qué resulta tan enigmático el Auckland Volcanic Field?Porque se encuentra debajo de Auckland y, a diferencia de la mayoría de los volcanes, no está directamente sobre el límite entre dos placas tectónicas. Está en el interior de la placa Australiana, donde en principio no esperaríamos encontrar esa actividad.Todavía no hay consenso sobre el origen del magma. Algunas hipótesis indican que podría relacionarse con materiales que ascienden desde la zona de transición del manto, situada entre 410 y 660 kilómetros de profundidad. Otras apuntan a procesos del manto superior o de la propia litosfera.Entonces, ¿qué esperan descubrir?Queremos responder dónde se origina el magma, a qué profundidad comienza a generarse, qué camino sigue hasta la superficie y por qué existe un campo volcánico activo lejos de un límite de placas.Las imágenes sísmicas permitirán poner a prueba distintas hipótesis. Comprender estos procesos también puede fortalecer las evaluaciones de amenaza volcánica en una región densamente poblada.¿Qué aportan las otras mediciones que harán desde el barco?Cada técnica aporta una pieza del rompecabezas. La batimetría muestra la forma del fondo oceánico; la gravedad permite detectar variaciones en la distribución y densidad de las rocas; y los perfiles acústicos revelan las capas de sedimentos y estructuras superficiales.Al integrarlas con los datos sísmicos obtenemos una visión más completa, como cuando un médico combina una tomografía, una resonancia y una radiografía para llegar a un diagnóstico.¿Cómo podría aplicarse esa experiencia en Colombia?La expedición me permitirá participar en la adquisición de datos, no solo en su análisis. Aprenderé cómo se planifica una campaña oceanográfica, cómo se despliegan los instrumentos y cómo se desarrolla un proyecto desde el trabajo de campo hasta la interpretación.Colombia tiene costas en el Caribe y el Pacífico. La experiencia con sismómetros de fondo oceánico puede abrir oportunidades para futuras investigaciones marinas y para estudiar mejor nuestros propios sistemas tectónicos.¿Qué representa participar como colombiana y egresada de una universidad pública?, ¿qué les diría a los jóvenes que creen que la investigación científica internacional y de alto nivel está fuera de su alcance?Representa un enorme orgullo y una gran responsabilidad. Demuestra que el talento, la disciplina y la perseverancia pueden abrir puertas que muchas veces parecen inalcanzables.A los jóvenes les diría que no dejen que el lugar donde nacieron o los recursos con los que cuentan definan hasta dónde pueden llegar. La investigación no es un sueño reservado para unos pocos. Desde Colombia y desde una universidad pública también es posible contribuir a proyectos científicos internacionales.NICOLAS BUSTAMENTE - PERIODISTA CIENTÍFICO PARA EL TIEMPO Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








