Después de una semana convulsa, la presión surtió efecto. Volodímir Zelenski destituyó en la noche de este martes al jefe de su Ejército y puso a uno de los más respetados generales jóvenes al mando. Este movimiento llega tras la polémica salida de su 'ministro estrella' y protestas en numerosas ciudades de Ucrania que empezaron en apoyo al exministro de Defensa, Mikhailo Fedorov, y terminaron exigiendo la cabeza del hasta ahora comandante en jefe del ejército, Oleksandr Syrskyi. Lo que podía haber sido un relevo delicado, pero natural dentro de la anormalidad de una guerra, mutó a una batalla política de seis días en la que civiles, militares y políticos se pronunciaron en público y privado para forzar el mayor cambio de la estructura militar en vigor desde el invierno de 2024, cuando Syrskyi sustituyó al popular Valerii Zaluzhny. La caída de Syrsky tan solo es la punta del iceberg de los problemas de un ejército partido por dos almas. El choque entre dos formas de entender la guerra que llevan años enfrentándose. Syrskyi ha terminado simbolizando un modelo de ejército heredado de la escuela soviética. Un sistema en el que el cumplimiento de los objetivos prima sobre las bajas, en el que la cadena de mando no admite discusión y en el que numerosos oficiales denuncian que la presión incentiva informes maquillados y mentiras sobre la situación real del campo de batalla. TE PUEDE INTERESAR En frente, una nueva hornada de comandantes jóvenes criados en democracia, curtidos en la guerra de 2014 y con formación OTAN. Bajo su mando luchan soldados profesionales y miles de hombres llegados de la vida civil que han convertido la creatividad, la iniciativa individual y la innovación tecnológica en el sello de esta guerra. Métodos poco convencionales, a veces, pero que han terminado por convertir a Ucrania en el Silicon Valley de la guerra. "He decidido que el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania será Mykhailo Drapatyi", anunció Zelenski en un vídeo la noche de este martes. "Estoy agradecido a Oleksandr Syrskyi y a todos y cada uno de nuestros soldados por sostener con fuerza las posiciones que Ucrania mantiene en el frente". En el centro de la polémica desde 2024, la caída de Syrskyi llevaba meses gestándose entre bambalinas, pero nunca parecía poder hacerse realidad. Visto por muchos como el protegido del presidente, sus críticos señalan su "docilidad" para aceptar las órdenes políticas y su "lengua viperina" como las principales bazas para su supervivencia. TE PUEDE INTERESAR Apodado ‘el carnicero’, Syrskyi, de 61 años, es un general formado en la Unión Soviética y con un papel relevante en la liberación de Kiev y Járkiv, en 2022. También en la operación de Kursk que sorprendió al mundo rompiendo las líneas rusas hace dos veranos. Sin embargo, suya es también la responsabilidad de la tardía retirada de este territorio, que multiplicó las bajas. Quizás por eso, la propaganda rusa celebró la decisión de Zelenski de mantenerlo en el puesto la semana pasada. Diferentes fuentes ucranianas y occidentales le han señalado también como uno de los responsables del cambio de planes que terminó en el fracaso de la contraofensiva ucraniana en 2023. Luces y sombras de un hombre poco querido por el sector más nacionalista del país porque nació en Rusia, sus padres viven en Rusia y él continúa hablando en ruso. Pero más allá de la táctica militar y la identidad familiar, Syrskyi ha sido un hombre que ha tejido una red de alianzas, poniendo a los suyos en puestos de responsabilidad y quitando a oficiales con éxitos probados en el campo de batalla. Métodos que van más allá de ‘topar’ carreras castrenses y que a veces han evolucionado en persecuciones en vida civil y amenazas físicas. “Un enorme número de militares, desde el soldado raso hasta comandantes de brigada, están descontentos con el comandante en jefe”, escribió Deepstate, uno de los mapas y blogs de referencia para seguir la invasión rusa, a raíz de la polémica de la última semana. "Tienen muchas cosas que decir al respecto, pero no pueden expresarlas, porque hacerlo equivale a un suicidio profesional", concluían. TE PUEDE INTERESAR Una postura que coincide con lo revelado en estas jornadas por militares de diferentes unidades, como Alina Mykahilova, cabeza del departamento médico de la unidad Los Lobos da Vinci, que recibió una llamada para identificar a un soldado —en realidad, exsoldado—que estaba alentando en redes sociales las protestas contra el cese de Fedorov y a favor de la destitución del comandante en jefe. "Si un soldado que arriesga su vida cada día por este Estado empieza a tener miedo de expresar su opinión como ciudadano, el problema deja de ser individual. Es un problema del propio Estado", denunció Mykhailova en un post viral. El sucesor Diecisiete años más joven y considerado uno de los oficiales más respetados de su generación, Mykhailo Drapaty dijo primero que no. Según fuentes de su entorno, Zelenski le ofreció el cargo de comandante en jefe a finales de la semana pasada, pero el general rechazó la propuesta. Días después acabaría aceptando liderar unas Fuerzas Armadas divididas y desgastadas por más de cuatro años de guerra. Sus éxitos en frentes complejos, su valentía en 2014 para salvar a decenas de soldados y su bajo perfil mediático generan esperanza. Y constituyen una nueva forma de dirigir el Ejército ucraniano. Su prestigio no nace de los despachos, sino del campo de batalla. Drapatyi fue uno de los responsables de estabilizar el frente de Pokrovsk a comienzos de 2025, cuando numerosos analistas daban por inevitable la caída de este eje logístico clave para Ucrania. Meses después, dirigió la operación que permitió recuperar terreno en el sector de Kupiansk, una ofensiva marcada por el secretismo y la sorpresa, que terminó con Zelenski grabando un vídeo a las puertas de la ciudad, invitando a Vladímir Putin. TE PUEDE INTERESAR Los cinco dedos ucranianos que estrangulan las cuentas de Vladímir Putin POR Fermín Torrano. Kramatorsk (Ucrania) M. Redondo Gráficos: José Ramón Pérez Sin embargo, para muchos ucranianos, la figura de Drapatyi estará siempre ligada a la ocupada Mariúpol. Allí nació una de las imágenes más icónicas de los primeros meses de la guerra: un blindado ucraniano irrumpiendo a toda velocidad y saltando por encima de una barricada para romper el cerco sobre una comisaría donde se encontraba reunido el mando encargado de organizar la defensa de la ciudad. Era el 9 de mayo de 2014, el Día de la Victoria en el imaginario soviético. Más adelante, su actuación durante la guerra a gran escala le valió el nombramiento como jefe del Ejército de Tierra, aunque apenas permaneció en el cargo unos meses. Diversas fuentes militares consultadas por El Confidencial sostienen que su creciente popularidad y sus diferencias con Syrskyi terminaron convirtiéndolo en un rival incómodo para el entonces comandante en jefe. Oficialmente, abandonó el puesto tras presentar su dimisión después de la muerte de decenas de soldados en dos ataques rusos contra el mismo campo de entrenamiento. Zelenski trató de convencerle para que retirara su renuncia y le mantuvo en puestos de responsabilidad. Era junio de 2025. Fue entonces, en la carta de despedida, cuando dejó escrita la filosofía que hoy muchos le piden instaurar en cada rincón de las Fuerzas Armadas: "El mando está evolucionando gradualmente desde una cultura del miedo hacia una cultura de la responsabilidad. Las decisiones se toman ya no en función del estatus o la lealtad, sino del análisis, los resultados y el respeto por los subordinados".
La guerra dentro del Ejército ucraniano ya tiene vencedor: Zelenski sacrifica a su comandante en jefe y aúpa al 'héroe de Mariúpol'
El presidente ucraniano ha anunciado la destitución de Oleksandr Syrskyi, tras seis días de protestas, y el nombramiento en su lugar de Mykhailo Drapatiy










