La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, junto al mayor general del Cuerpo de Marines de Estados Unidos Kevin J. Jarrard .Foto: EFE - PALACIO DE MIRAFLORESResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00A pesar de que ideológicamente el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, se encuentra en las antípodas ideológicas del régimen chavista venezolano, hoy presidido de manera interina por Delcy Rodríguez, y que por lo tanto cabría esperar un endurecimiento de las posiciones hacia el país vecino, todo parece indicar que las relaciones de Bogotá con Caracas estarán impregnadas por los intereses del gobierno de Donald Trump que está apostando de manera decidida por la estabilidad al otro lado de la frontera. La ayuda de Colombia en este sentido puede ser de vital importancia.La reciente designación del nuevo embajador de Colombia en Venezuela, Jorge Jaller Jaramillo, un importante ejecutivo y empresario del sector comercial colombiano, pareciera reforzar esta hipótesis pues no se trata de un nombramiento con un perfil político, ni siquiera diplomático, sino más bien el de un hombre con una amplia trayectoria en el sector privado que bien podría dedicar sus mayores esfuerzos a acrecentar las relaciones comerciales entre ambos países y el papel de Colombia en la reconstrucción económica de su vecino oriental, un aspecto que ha sido claramente adelantado por el presidente electo.Así las cosas, pareciera que los asuntos políticos relacionados con Venezuela se dejarán llevar por el liderazgo y la influencia de Washington, algo que ha sido admitido sin rubor por De la Espriella, quien en una entrevista radial concedida después de ganar la segunda vuelta señaló que “lo de Venezuela es fantástico para Colombia. El mejor plan de desarrollo es que empecemos nosotros a proveerle a Venezuela todos los bienes y servicios que ellos no pueden producir y tener por cuenta de la destrucción que generó el chavismo en la economía y en los medios de producción”.En esa misma oportunidad adelantó que “ese comercio binacional puede convertir a Venezuela en el primer socio comercial de Colombia” y aunque advirtió que aspira a que la democracia total llegue cuanto antes a Venezuela y que María Corina sea la próxima presidenta del hermano país, “mientras eso ocurre, vamos a tener toda la relación con Venezuela a través del Departamento de Estado de los Estados Unidos”.Siguiendo la línea marcada por De la Espriella, el canciller designado, Omar Bula Escobar, anunció que seguirá la hoja de ruta para Venezuela trazada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que se resume en estabilidad, recuperación y transición democrática; descartó la posibilidad de que se celebren elecciones democráticas en el corto plazo en el país vecino y se decantó por mantener una relación “pragmática y respetuosa”, enfocada en comercio, seguridad fronteriza y cooperación migratoria.El nuevo vicepresidente, Juan Manuel Restrepo, al referirse al papel de Colombia en Venezuela, también señaló que Bogotá es “el aliado más evidente, casi incondicional y clave, para Estados Unidos” y agregó que “garantizando la seguridad y un ordenamiento de los temas migratorios, Colombia puede jugar un papel protagónico en el logro de restablecer la democracia”. Reiteró en este sentido que la aproximación colombiana “es a través de los Estados Unidos, que ya tiene un camino trazado y ha venido haciendo un esfuerzo de recolección de recursos de inversión. Hay una gran oportunidad: caminemos de la mano de los Estados Unidos”.Algo más polémicas fueron las declaraciones que ofreció Abelardo de la Espriella, ya como presidente electo y después de que Venezuela padeciese el doblete sísmico que dejó miles de víctimas y graves destrucciones materiales: “La reconstrucción de Venezuela luego del terremoto tiene que hacerla Colombia con todo lo que ello implique”. Agregó que instruyó a su ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, para evaluar la capacidad del cuerpo de ingenieros reconstructores de Colombia con el fin de comenzar a preparar los convenios necesarios y anunció que solicitó a su ministro de Industria y Comercio, Mauricio Gómez, que se iniciasen contactos con el gobierno de Estados Unidos para plantear formalmente la propuesta. Dichas palabras provocaron el primer encontronazo del electo presidente colombiano con el gobierno de Delcy Rodríguez que rechazó las declaraciones, aunque de una manera muy medida -eso también hay que decirlo-, a través de una comunicación diplomática de su entonces canciller Yván Gil, quien observó “con extrañeza” que De la Espriella parezca atribuirse competencias sobre las labores de recuperación y reconstrucción de Venezuela, al tiempo que advirtió que actualmente no contempla una colaboración de ese tipo con el gobierno electo de Colombia.Este impasse generó que al día siguiente la oficina del nuevo mandatario colombiano emitieses un comunicado de rectificación donde aclaró que “en ningún momento se planteó desconocer la soberanía de Venezuela ni sustituir las responsabilidades que corresponden a sus autoridades” y reiteró que sus palabras tenían un carácter humanitario y de cooperación regional. Rápidamente se impuso la necesidad de no armar mucho alboroto en la región, algo que seguramente satisfizo a Washington.Delcy Rodríguez, más allá de las diferencias que le separan de De la Espriella, no ha emitido hasta el momento declaraciones críticas hacia él y se ha limitado a felicitarlo por su elección y a hacerle un llamado a llevar adelante unas relaciones de respeto y cooperación, así como a evitar las tensiones del pasado. A todas luces, su gobierno, fuertemente tutelado por Washington desde el pasado 3 de enero, cuando fuerzas militares de Estados Unidos se llevaron detenido a Nicolás Maduro, también está en línea con el mandato de estabilidad que emana del gobierno de Trump.*Txomin Las Heras Leizaola es investigador adscrito del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario y presidente de Diálogo Ciudadano Colombo Venezolano.👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? 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