En lugar de concentrarse en bases militares, los ataques con misiles y drones iraníes han tenido como objetivo infraestructura crítica en Kuwait, especialmente las plantas desalinizadoras y las centrales eléctricas, poniendo de manifiesto el blanco fácil que es esta nación del Golfo para Teherán. Según el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), Kuwait ha sido blanco de casi 1.400 ataques con misiles y drones, solo superado por Emiratos Árabes Unidos, y ha sufrido las consecuencias de los renovados ataques desde que el frágil alto el fuego de varias semanas entre Washington y Teherán se rompió este mes. Durante la última semana, Irán ha afirmado repetidamente que atacó bases estadounidenses en Kuwait que suelen albergar a unos 13.500 militares estadounidenses.Por otro lado, los ataques contra las plantas desalinizadoras han generado preocupación por la escasez de agua, esto porque forman parte del sistema que produce aproximadamente el 90% del agua potable del país. Según el diario Financial Times, la sensación de miedo es especialmente intensa en Kuwait, que aún sufre las secuelas del trauma de la invasión iraquí de 1990, una experiencia única que lo distingue de otros Estados árabes del Golfo.Imagen del 11 de julio de 2026 de rociadores de agua vistos en un restaurante en el antiguo mercado, en la ciudad de Kuwait, en Kuwait. Foto: Xinhua Asad Kuwait declaró que estaba respondiendo a un ataque con drones y misiles el martes por la tarde. Mientras que los ataques perpetrados el lunes contra sus centrales eléctricas y las plantas desalinizadoras de agua obligaron a poner fuera de servicio varias unidades generadoras como medida de precaución, y las reparaciones ya estaban en marcha, según informaron las autoridades.Por su parte, el Ejército iraní afirmó haber lanzado ataques con drones contra tres bases militares estadounidenses en Kuwait el martes.Para los expertos, el mensaje de Irán es claro: la infraestructura de supervivencia civil se está convirtiendo en un objetivo directo en el campo de batalla. Kuwait depende de ocho grandes plantas desalinizadoras para abastecer a su población. Debido a que las ocho plantas se ubican directamente en la costa del Golfo Pérsico, a aproximadamente 160 kilómetros de Irán, se encuentran dentro del alcance inmediato de las tácticas de saturación iraníes, incluyendo el uso de drones y misiles de crucero de alta potencia que vuelan a baja altitud. Para interrumpir por completo el suministro de agua dulce de Kuwait, Irán solo necesitaría inutilizar dos o tres de sus plantas desalinizadoras más grandes, que en conjunto producen entre el 70% y el 80% del suministro diario total de agua desalinizada del país.El tiempo necesario para reactivar una planta desalinizadora altamente centralizada tras un ataque militar o con drones varía enormemente dependiendo del componente específico de la instalación que haya resultado dañado, desde varios días para los daños en las conexiones eléctricas a la red eléctrica hasta uno o dos meses para las tuberías, y de uno a dos años para la torre de destilación o sus turbinas de vapor de cogeneración, que deben construirse a medida.Kuwait dispone de reservas de agua para emergencias nacionales de aproximadamente 5 días en sus embalses y redes de distribución. Con el racionamiento, el período de emergencia puede extenderse hasta un mes aproximadamente; es imposible hacer estimaciones exactas debido a la escasa experiencia histórica.Autoridades de Kuwait inspeccionan daños en el aeropuerto. Foto: Europa Press Qatar y Bahrein también dependen de un número muy concentrado y vulnerable de plantas desalinizadoras, entre 3 y 5 en cada país. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son menos vulnerables, con 30 y 70 respectivamente, aunque estos sistemas podrían sufrir daños significativos debido a las capacidades que Irán ya ha demostrado. El almacenamiento de emergencia en estos países es similar al de Kuwait.Los expertos creen que la destrucción generalizada de las plantas desalinizadoras probablemente crearía una catástrofe humanitaria en lugar de fortalecer la resistencia nacional. De hecho, esto ha llevado a que las autoridades insten a la población a reducir el consumo de energía, una petición difícil en los meses de verano, cuando el aire acondicionado es esencial para hacer frente a temperaturas que se disparan hasta casi los 50 grados centígrados. Tras los primeros ataques iraníes contra Kuwait, la Guardia Revolucionaria iraní emitió un comunicado dirigido a la población kuwaití, instándoles a “aprovechar cualquier oportunidad para destruir las instituciones de los agresores estadounidenses”. Pero la intensidad y la frecuencia de los ataques sorprendieron a algunos observadores en Kuwait, país que antes de la guerra mantenía relaciones relativamente cordiales con Irán. Cientos de peregrinos de la minoría chiita del país viajaban regularmente en vuelos directos para visitar santuarios en la República Islámica. Kuwait también se ha abstenido de adoptar una postura tan beligerante contra Teherán como Bahrein y Emiratos Árabes Unidos, que anteriormente indicaron que podrían unirse a una fuerza naval para reabrir el estrecho de Ormuz e incluso lanzaron ataques aéreos secretos contra Irán al principio de la guerra. Imagen del 31 de mayo de 2026 de la luna llena, conocida como Luna Azul, sobre la Ciudad de Kuwait, Kuwait. Foto: Xinhua Asad Pero Emiratos Árabes Unidos, que intentó reducir las tensiones con Irán en las últimas semanas, no ha sido blanco de ataques directos iraníes durante la reciente escalada. Irán solo ha lanzado misiles contra Arabia Saudita en una ocasión durante este conflicto, apuntando a una base estadounidense y, en cambio, ha concentrado sus ataques en Kuwait, Bahrein y Jordania, además de lanzar algunos ataques contra Qatar y Omán. “Nos encontramos en una posición poco envidiable debido a las limitaciones geográficas que permitieron a Irán llevar a cabo su agenda: somos uno de los Estados más pequeños, donde los objetivos están concentrados y rodeados entre sí”, declaró al diario Financial Times, Bader al-Saif, profesor adjunto de historia en la Universidad de Kuwait. “Sus repetidos ataques contra Kuwait buscan infundir miedo, pero la vida sigue su curso”. Al-Saif añadió que “la magnitud de los últimos días no tiene precedentes. Va más allá de los objetivos de la guerra actual. Es como si estuvieran desahogando su frustración. Y no se trata tanto de Kuwait como país en sí, sino de los países del Golfo como modelo”.Financial Times señaló que Kuwait había intentado sacar provecho de un modelo que presentaba al Golfo como un oasis de estabilidad y prosperidad, atrayendo a millones de trabajadores extranjeros del mundo árabe y del subcontinente indio. “Pero ese esfuerzo se ha visto gravemente perjudicado por el conflicto actual. La Autoridad de Inversiones de Kuwait, con un patrimonio de un billón de dólares -considerada el fondo soberano de riqueza más antiguo del mundo-, ha proporcionado a la nación rica en petróleo un colchón financiero, pero a menudo se considera que el país se ha quedado rezagado con respecto a sus pares en lo que respecta a la modernización”, agregó el diario. Kuwait ha tenido dificultades para diversificar su economía y reducir su dependencia de las exportaciones de petróleo, que suelen representar aproximadamente el 90% de sus ingresos. Su producción de crudo cayó hasta los 500.000 barriles diarios -desde los cerca de 2,5 millones antes de la guerra- después de que sus yacimientos petrolíferos fueran atacados y el cierre del estrecho de Ormuz restringiera la principal ruta de exportación.