La ofensiva diaria que alimentaba La Libertad Avanza desde distintas cuentas de la red social X cuestionando sistemáticamente la gestión porteña de Jorge Macri comenzó a diluirse desde hace unas semanas. Coincidió con la salida de Manuel Adorni del Gobierno, la llegada de Diego Santilli y el cambio de estrategia electoral de la Casa Rosada tendiendo puentes con los aliados.Desde la sede del gobierno porteño de Uspallata admiten que si las definiciones electorales fueran hoy, es factible, a partir de las coincidencias, un acuerdo con Javier Milei y con “el Jefe”, Karina Milei, para establecer una alianza en la Ciudad. Claro que para el PRO, debería ser con Jorge Macri a la cabeza, secundado, quizás, por Pilar Ramírez, referente libertaria en el distrito.Parece quedar sepultada la idea, vigente unos meses atrás, de revivir Juntos por el Cambio, la alianza del macrismo con los radicales y la Coalición Cívica. "Creo que ellos estarían muy incómodos explicando por qué vuelven con nosotros, que tenemos más coincidencias con Milei", desliza un funcionario porteño.La interpretación del escenario político actual urdida en las usinas del macrismo señala que aún persiste el proceso que se plasmó en 2023, que se llevó puesto a Horacio Rodríguez Larreta en la interna presidencial contra Patricia Bullrich y que describe un corrimiento del 60% de quienes estaban a la izquierda hacia la derecha.Las mismas voces argumentan que Jorge Macri repuntó en la gestión -sobre todo en seguridad y limpieza- y, por ende, en la imagen que era de 35 puntos cuando Manuel Adorni ganó la elección legislativa. Aseguran que hoy mide más de 40 puntos, lo que lo posiciona al tope del resto de los candidatos, incluso, sobre Bullrich.Hacia dentro del PRO no observan rivales más allá de amenazas de posicionamientos como los de Fernando de Andreis o Guillermo Dietrich. Algunos hasta lo ubican a Diego Santilli como potencia candidato en la Ciudad pero el Jefe de Gabinete no se cansa de afirmar en la Casa Rosada que su principal objetivo es gobernar la provincia de Buenos Aires.Pero desde el hábitat libertario la mirada es otra. En el karinismo admiten que bajó la confrontación y mejoró el trato con el partido amarillo porque está dentro del acercamiento con los gobernadores aliados. Pero aseguran que hoy, el acuerdo con el PRO no figura en sus planes.“No hay apuro en definir y tampoco tenemos en claro si no nos conviene competir con candidatos propios contra el PRO y el peronismo”, aseguran en el espacio violeta. Se trata de un pensamiento muy arraigado en los primos Eduardo "Lule" Menem y Martín Menem.Observan que en el panorama porteño el voto está dividido en tres -libertarios, macristas y peronistas- y que no los urge ganar la elección para la Jefatura de Gobierno. Creen que yendo solos en los comicios con un candidato puro, podrían incrementar considerablemente los 14 legisladores porteños con los que cuentan y convertirse en la primera minoría. “Y les manejamos la Ciudad sin ser gobierno”, ironizan.Y van más allá. Sostienen que la imagen del jefe de gobierno porteño “está entre los 18 y 20 puntos” y que el macrismo está urgido en los tiempos de definiciones porque no tiene otros candidatos potables.En el karinismo son conscientes que el liderazgo de Mauricio Macri ha sufrido un desgaste importante. Por eso no descartan llevar la definición de una eventual alianza hasta último momento: ya sea para obtener una mejor tajada en un acuerdo con el PRO, o bien para apostar a que una hipotética reelección macrista nazca debilitada.