Son ya 18 los soldados estadounidenses caídos desde el inicio del conflicto, que según el secretario de Defensa ha costado 37.500 millones de dólares

Hasta cuatro veces ha tenido que interrumpir este martes su intervención en el Senado el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, a donde había acudido para reclamar más y más fondos para financiar la guerra de Irán. Pacifistas con pancartas han empezado a gritar consignas en cuanto Hegseth retomaba el discurso. La escena sirve como fiel reflejo de las dificultades que atraviesa la Administración de Donald Trump para continuar con una guerra profundamente impopular entre la sociedad estadounidense y para lo que sus impulsores no parecen tener ningún plan serio de salida.

En su intervención inicial, Hegseth, en la que no ha mencionado Irán, ha argumentado la necesidad de fondos en el momento crucial que atraviesa el Pentágono. “No podemos permitirnos la inacción”, ha asegurado. La financiación extra, según sus palabras, es imprescindible para estar preparados ante “las nuevas exigencias de este año” y acelerar “el desarrollo de capacidades para reemplazar y reforzar las ya usadas”, en una especie de trabalenguas para no pronunciar las palabras Irán, guerra o la necesidad de rellenar los arsenales que el conflicto ha vaciado. Los medios estadounidenses adelantaban que el Pentágono reclama una inyección de entre 67.000 y 80.000 millones de dólares (entre 59.000 y 70.000 millones de euros).