Actualizado a las 19:48h.
Sentó mal en el vestuario argentino la derrota en la final del Mundial. Desde el principio. Habían demostrado en rondas anteriores que jugarían entre las líneas del reglamento arbitral, pero con la adrenalina de una lucha por el título, redibujaron los límites de las amarillas, ... las rojas y las provocaciones. Ahí estuvo incluso Messi pidiendo al árbitro una sanción para Cucurella por, supuestamente, taparse la boca al hacer un comentario. Y, sobre todo, ahí se desmarcó Leandro Paredes en su papel de antihéroe de la final.
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