Pocas cosas resultan más desagradables que coger un trapo de cocina aparentemente limpio y descubrir que desprende un intenso olor a humedad. Este problema, muy habitual en los hogares, no siempre significa que el paño esté viejo, sino que en sus fibras se han acumulado microorganismos, restos de alimentos, grasa y humedad.
Según explica el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los textiles húmedos constituyen un entorno favorable para el desarrollo de bacterias y hongos cuando permanecen mojados durante largos periodos de tiempo. A ello se suma que los paños de cocina suelen utilizarse varias veces al día para secar manos, limpiar superficies o absorber líquidos, por lo que acumulan residuos orgánicos que favorecen la aparición de malos olores.
Además del olor, esta acumulación reduce progresivamente la capacidad de absorción del tejido, haciendo que el trapo tarde más en secar y resulte menos eficaz. Te contamos qué puedes hacer para limpiar y recuperar los trapos de cocina:
Paso 1. Lava los trapos con agua caliente
El primer paso consiste en realizar un lavado profundo. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda lavar con frecuencia los paños de cocina y hacerlo a temperaturas suficientemente elevadas para eliminar la mayor parte de los microorganismos presentes en las fibras.








