La primera jugada de Andy Burnham nada más entrar en Downing Street y hacerse con las riendas del Gobierno del Reino Unido dice mucho sobre la habilidad comunicadora del nuevo primer ministro británico. Antes de reunir por primera vez este martes a todos los nuevos ministros, ya había anunciado a los ciudadanos dos medidas inmediatas. La primera: eliminar los planes de su predecesor, Keir Starmer, de implantar un carné de identidad electrónico, con carácter obligatorio, para poder controlar mejor la inmigración irregular. En el Reino Unido no existe un documento de identidad, y si hay una medida que se ha demostrado impopular entre los británicos desde siempre es la de obligarles a llevar uno. La segunda medida de Burnham: anunciar la eliminación del IVA de la factura de la electricidad, un impuesto que ya es reducido (del 5%). Esa supresión apenas supondrá un ahorro medio anual de 50 euros por hogar, a partir del 1 de octubre.Pero, si se enlazan ambas decisiones, la conclusión salta a la vista. Burnham quiere centrarse en lo que realmente importa a los ciudadanos. A sus ministros les ha encomendado una misión concreta: cambiar las prioridades.“Ya hemos hecho el anuncio de la eliminación del IVA de las facturas de electricidad de los hogares. No es todo lo que vamos a hacer, está claro, pero muestra nuestra determinación de hacer algo respecto al coste de la vida de los ciudadanos”, ha señalado a su equipo de Gobierno el nuevo primer ministro, en un breve discurso abierto a los medios.“Abre el camino para nuevas decisiones con las que confiamos que se pueda aliviar la presión sobre la gente. Y, sobre todo, supone un cambio de prioridades. Ya habéis visto lo que hemos hecho con el carné de identidad electrónico. En los tiempos que nos ha tocado vivir, tenemos que tener muy claro cuáles son nuestras prioridades”, ha remarcado.En sus primeras horas al mando de la nave, Burnham ha logrado transmitir la sensación de que sabe hacia dónde la dirige y qué tripulación quiere a su lado. El modo en el que purgó a lo largo de la tarde del lunes, con absoluta frialdad, a todos los aliados de Starmer que permanecían en sus puestos de Gobierno (hasta 11 de ellos) sorprendió a algunos miembros del Partido Laborista, que temen que todo derive en el mismo faccionalismo que el exalcalde de Mánchester reprochaba a su predecesor.De hecho, la primera crítica interna, a modo de sutil navajazo, a las medidas del nuevo Gobierno surgía de quien fue mano derecha de Starmer. El exministro Darren Jones señalaba en la red social X que “el Gobierno va a tener que aclarar cómo piensa pagar sus nuevas partidas presupuestarias”.Good news that VAT will be cut on electricity bills. It’s a simple way for families to save a few quid, and to mechanically help to keep inflation that little bit lower. But the DigitalID program was unfunded. The government will have to set out how it will pay for its new… https://t.co/3iqrTFf1Nv— Darren Jones MP (@darrenpjones) July 21, 2026
Burnham pide a sus ministros un “cambio de prioridades” y medidas que alivien el coste de la vida de los británicos
El nuevo titular de Economía subraya su compromiso con la disciplina fiscal










