Nota del editor: visita este sitio especial para consultar todo el contenido de la cobertura del caso de Gabriela Nicole.---Aibonito - La Sala 1 del Tribunal de Aibonito quedó en silencio mientras la Fiscalía daba el paso que la familia de Gabriela Nicole Pratts Rosario esperaba desde el inicio del proceso: someter el caso contra Elvia Cabrera Rivera por el crimen de la menor de 16 años.Aunque ahora corresponderá a los 12 miembros del jurado emitir un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad, el caso por el asesinato -perpetrado con un arma blanca- en el desvío Roberto Colón, cerca del casco urbano, se acerca finalmente a su desenlace.Los hechos se remontan a la noche del domingo, 10 de agosto de 2025, cuando se celebraba el Gran Cierre de Verano Municipal. En medio del ambiente de fiesta, una trifulca escaló hasta convertirse en una agresión que dejó heridos a Pratts Rosario y a su mejor amigo. La joven fue transportada de emergencia al Hospital Menonita, donde la doctora Carla Mercado certificó a las 12:35 a.m. del lunes 11 de agosto de 2025 la ausencia de signos vitales. La víctima, apodada como “Lela”, cumpliría sus 17 años al día siguiente.Su muerte abrió una investigación que llevó a la Fiscalía de Aibonito a formular, el 19 de agosto de 2025, dos cargos por los delitos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas contra Cabrera Rivera y su hija Anthonieska Avilés Cabrera, de 18 años. 1 / 31 | 📷 En imágenes: la evidencia que ha salido a la luz en el caso de Gabriela Nicole Pratts. Un cuchillo ocupado en una zona aledaña a la residencia de Elvia Cabrera en Aibonito. - Poder JudicialDurante el proceso, los testimonios presentados por el Ministerio Público intentaron reconstruir los momentos previos y posteriores al ataque. De hecho, la Fiscalía sostuvo con su teoría que ambas acusadas actuaron en común y mutuo acuerdo para cometer el crimen. Según la acusación presentada contra ambas acusadas, el arma homicida fue un objeto punzante “como de una pulgada de ancho aproximadamente y cinco pulgadas de largo, con punta filosa, o un objeto similar que pueda ser considerado como un arma blanca”.Como parte del desarrollo de este caso, Cabrera Rivera enfrentó una etapa de vista preliminar que se extendió por tres días —17, 21 y 23 de octubre de 2025— ante la jueza superior Marielem Padilla Cotto, del Tribunal de Aibonito, quien determinó causa para juicio.Posteriormente, el Centro Judicial llevó a cabo uno de los pasos más importantes del proceso criminal: la selección de los 12 miembros del jurado que tendrían la responsabilidad de evaluar la evidencia que sería presentada durante el juicio contra la acusada.La desinsaculación del jurado inició el 13 de febrero y culminó el 15 de abril de 2026. El panel principal del jurado quedó integrado por ocho mujeres y cuatro hombres. Además, se eligieron seis suplentes, de los cuales cuatro eran mujeres y dos hombres. 1 / 8 | En fotos: las sábanas con mensajes que han marcado el caso de Gabriela Nicole. En medio del juicio por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario, han sido varias las ocasiones en que una sábana con un mensaje ha sido tendida sobre la Ruta Panorámica de Aibonito, camino al tribunal. - Alex Figueroa CancelSin embargo, el panel de miembros suplentes sufrió una baja inesperada, luego de que fuera excluida una mujer que era pariente del agente Gerardo Berríos Padilla, adscrito al Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito y testigo clave en el caso.Con el jurado finalmente constituido, el juicio en su fondo comenzó el 1 de mayo, con la presentación de los alegatos de apertura. Desde entonces, la Fiscalía desarrolló su teoría del caso mediante un extenso desfile de prueba que se prolongó durante meses.En total, el Ministerio Público presentó más de 55 testigos en el juicio. De estos, 21 comparecieron de manera presencial ante el jurado, mientras que el resto de la prueba testifical fue incorporada mediante estipulación tras un acuerdo entre las partes. El último en declarar en la silla de los testigos fue el patólogo forense Javier Gustavo Serrano Serrano, quien confirmó en sala que la víctima tenía 11 heridas de arma blanca, incluida una que atravesó la cavidad torácica hasta alcanzar la punta del corazón. Bajo juramento, Serrano Serrano, con más de 24 años de experiencia en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF), testificó que, en su opinión, la cantidad de heridas que presentaba la víctima evidenciaba una intención de causarle, al menos, “daño corporal”.Hasta el momento, no ha quedado establecido cuál fue el arma homicida utilizada en el crimen. Durante el proceso judicial, se hizo referencia a tres posibles objetos: una cuchilla, una peinilla rosada con una hoja de acero inoxidable oculta en el mango y un punzón.Independientemente de cuál haya sido el arma utilizada, el crimen dejó a una familia marcada por el dolor. La madre de la víctima, Lisandra Rosario Berríos, tenía la esperanza de salvarle la vida a su hija, pero recibió una noticia devastadora. “Yo pensaba que me iban a entregar a mi hija viva. Aunque sea con máquinas o lo que sea, pero me dijeron que había llegado sin signos vitales, que tenía ocho puñaladas. Me volví como las locas. Me tiré por encima de todas las sillas del hospital”, dijo en su declaración. Tras escuchar el dolor de una madre que perdió a su hija, el proceso judicial regresó al momento clave de la acusación: la teoría del Ministerio Público sobre cómo ocurrió el ataque y la participación que, según sus testigos, tuvo cada una de las dos acusadas.Leshandra Pesante Rodríguez, allegada de Avilés Cabrera, declaró que la noche del crimen observó cuando la acusada rebuscó en su cartera y sacó con su mano derecha un punzón puntiagudo y filoso, que le entregó posteriormente a su hija Anthonieska.“Me la puso (la cartera) en mis manos. Me quedé en shock. Me quedé pensando en qué está pasando aquí. Ella se va para el revolú. Estaban unos encima de otros. Estaba pensando en qué estaba pasando aquí. Yo tenía la cartera en mi mano derecha", dijo. “Después de ahí, me fijo que Lela (apodo de la víctima) estaba tirada en el piso. Estaba bocarriba. Tenía los brazos extendidos. Yo tiré la cartera en la grama y corrí hacia donde estaba ‘Lela’. Me tiré al piso y le cogí su bracito para cogerle el pulso. No tenía pulso”, afirmó. Otro testimonio importante fue el de J.N.R.S., de 16 años, prima de la víctima, quien declaró que la noche del crimen vio a “Lela” tirada en forma de feto en el piso, tratando de cubrirse con los brazos, y que “Antho” estaba arrodillada, como en la zona de las piernas.“Antho se paró y retrocedió para el medio de la carretera. Yo voy para donde Lela y Lela tenía el traje hasta la cintura. No se le veía el ombligo. Y le empiezo a decir: ‘Lela, levántate, Lela, levántate, por favor’, y en ese momento cerró como los ojos”, dijo. Tras el ataque, la testigo declaró que Cabrera Rivera tomó con una mano su cartera Coach y, con la otra, recogió del suelo un objeto “finito”, que intentó ocultar. “Elvia me mira y me dijo: ‘¡Tú no viste na’!’. Yo le digo: ‘vete pa’l car***’ porque estaba molesta", concluyó.