El Mundial 2026 ya quedó atrás. La selección argentina regresó al país y muchos futbolistas comenzaron a reincorporarse a sus clubes. Recién en septiembre, cuando llegue la primera fecha FIFA posterior a la final perdida frente a España, el grupo volverá a reunirse. Pero la reconstrucción empieza mucho antes. De hecho, ya empezó. Y antes de volver a jugar hay dos decisiones que marcarán el rumbo del ciclo: Lionel Scaloni todavía no definió si seguirá al frente del equipo y Lionel Messi tampoco comunicó qué hará con su futuro en la selección. Hasta antes del Mundial, la renovación parecía apenas una formalidad. La AFA le había acercado una propuesta para extender un contrato que vence en diciembre y las dos partes daban por descontado que continuarían juntas. Sin embargo, el golpe que significó perder el título cambió el escenario. No porque un resultado borre ocho años de un ciclo extraordinario, sino porque el propio entrenador dejó en claro que necesita tiempo.“Ya tengo una idea de lo que quiero hacer. Cumpliré el contrato y después veo. Siento la necesidad de pensar, porque no sé si se puede hacer algo tan grande como esto. Para seguir se necesita un montón de cosas, sobre todo volver a resetear y formar un grupo como este, que difícilmente se volverá a formar, y me duele en el alma”, dijo Scaloni apenas terminado el partido. Fue la primera vez que el entrenador dejó en duda públicamente una continuidad que parecía encaminada.Lionel Scaloni se quebró en conferencia de prensaEl respaldo de la AFA sigue siendo absoluto. Horas después de la final, Claudio Tapia publicó un mensaje dirigido al entrenador: “Gringo, sos inmenso. Estamos orgullosos de tu trabajo, de tu entrega y de tu amor por esta selección”. La intención del presidente sigue siendo la misma que antes del Mundial: renovar el vínculo. Pero esta vez la decisión dependerá, sobre todo, de Scaloni.Porque la selección llegó a un punto distinto al de cualquier otro momento de este proceso. Desde que Scaloni asumió, en agosto de 2018, siempre hubo un objetivo inmediato. Primero fue sacar adelante un equipo que venía de la frustración del Mundial de Rusia, de la salida de Jorge Sampaoli y de la renuncia de varios referentes. Después, ganar la Copa América. Más tarde, el desafío de Qatar. El recorrido, sin embargo, fue muy distinto al de los torneos anteriores: al equipo le costó encontrarse con su mejor versión y, salvo el segundo tiempo de la semifinal frente a Inglaterra, nunca logró sostener el nivel que había mostrado a lo largo del proceso.La tristeza de Scaloni después de la final; el DT puso en duda su continuidad más allá de diciembre próximo (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)PATRICIA DE MELO MOREIRA - AFPAhora, el horizonte cambió. Quedan las eliminatorias, que arrancarán en septiembre de 2027, una eventual Finalissima y la Copa América de 2028. El próximo Mundial queda demasiado lejos. Y eso obliga a pensar el futuro de otra manera.En esa planificación también entra Lionel Messi.El capitán, que cumplió 39 años durante el torneo, tampoco aclaró si volverá a vestir la camiseta argentina. Después de la final eligió el silencio. Apenas publicó un mensaje de agradecimiento a los hinchas y a sus compañeros, sin hacer ninguna referencia a lo que viene. Tampoco se expresó en ese sentido en su posteo en redes sociales. No es una decisión que vaya a tomar en estos días. Y él mismo dejó entrever que todavía no la tiene resuelta.Su situación inevitablemente influye sobre la de Scaloni. No porque la continuidad del entrenador dependa únicamente de la presencia de Messi, sino porque el proyecto deportivo cambia según cuál sea la decisión del capitán. No es lo mismo preparar un nuevo ciclo con el mejor jugador del mundo disponible que empezar una etapa sin él. Pero aun si Messi decide seguir, Scaloni sabe que el equipo igual tendrá que empezar a cambiar.El Mundial dejó la sensación de que varios futbolistas que fueron fundamentales en estos años ya no mostraron el nivel que habían tenido desde 2021. Algunos convivieron con lesiones durante buena parte del torneo. Otros sintieron el desgaste lógico de la edad. Y varios terminaron perdiendo protagonismo.Después de la final alcanzada en el Mundial, la selección tendrá que cambiar algunos nombres rumbo a 2030Aníbal Greco - La NaciónNo será sencillo administrar ese recambio. Porque no se trata solamente de reemplazar nombres, sino de tomar decisiones con futbolistas que acompañaron todo el recorrido del cuerpo técnico, desde los momentos de mayor desconfianza hasta convertirse en campeones del mundo. Jugadores con los que Scaloni construyó un vínculo que muchas veces fue más allá de lo futbolístico.Ese probablemente sea uno de los aspectos que más tiempo le lleven a Scaloni durante este período de análisis. Porque cambiar implica dejar afuera a futbolistas con historia, con liderazgo y con peso dentro del vestuario. Y después de perder una final siempre es más difícil que después de salir campeón. El desgaste también forma parte de la ecuación.Ocho años al frente de la selección representan mucho más que un contrato largo. Implican convivir con la presión permanente, de preparar cada partido bajo la obligación de ganar y de sostener un grupo que prácticamente no tuvo respiro entre eliminatorias, Copas América, Mundial y amistosos.Lionel Scaloni y parte de su cuerpo técnico antes de la final en Nueva Jersey. (Photo by Lars Baron / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)LARS BARON - GETTY IMAGES NORTH AMERICAA todo eso se suma otra situación que hasta este Mundial prácticamente no había aparecido: por primera vez desde que el equipo comenzó a ganar, algunas decisiones del entrenador quedaron bajo discusión.Durante el torneo hubo cuestionamientos por el funcionamiento del equipo y también por determinadas elecciones. La rotación de los laterales derechos fue una de las decisiones que más debate generó y, muchas veces, terminó condicionando los cambios posteriores. En la final, por ejemplo, una de las modificaciones volvió a ser en ese sector y Lautaro Martínez nunca ingresó, aun cuando Argentina necesitaba buscar el empate.Después hubo algunos gestos que no pasaron inadvertidos. Gonzalo Montiel se fue de la cancha sin saludar al entrenador. Lautaro publicó en sus redes sociales un mensaje que muchos leyeron como una señal de su bronca por no haber jugado. Rodrigo de Paul tampoco ocultó su fastidio por haber sido reemplazado en varios partidos. Ninguno de esos episodios alcanza para hablar de un conflicto interno. Mucho menos en un grupo que durante años hizo de la unidad una de sus principales fortalezas. Pero sí dejan en claro que volver a empezar después de perder una final nunca resulta sencillo.Rodrigo De Paul no ocultó su molestia por haber sido reemplazado varias veces durante el Mundial (Photo by Justin Setterfield / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)JUSTIN SETTERFIELD - GETTY IMAGES NORTH AMERICATampoco para un cuerpo técnico que durante mucho tiempo convivió solamente con elogios.Las primeras respuestas empezarán a aparecer en septiembre y noviembre, cuando la selección dispute las dos fechas FIFA previstas para este año. Serán amistosos, pero difícilmente sean unos partidos más. Si Scaloni continúa, allí empezará a verse cuánto está dispuesto a modificar. Si mantiene la base, si acelera el recambio, o si comienza a darle lugar a una generación que hasta ahora esperaba detrás de los campeones del mundo.No habrá definiciones inmediatas. Nadie en la AFA pretende apresurar una decisión que, hasta hace apenas unas semanas, parecía resuelta. Scaloni se ganó el derecho de tomarse el tiempo que considere necesario.Porque la derrota con España no borró todo lo construido. Pero sí dejó un escenario nuevo: por primera vez desde que empezó este ciclo, la selección ya no tiene tan claro cuál será el siguiente paso. Y antes de volver a competir, necesitará responder esa pregunta.Lionel ScaloniSelección argentinaMundial 2026