China y Filipinas han vuelto a elevar la tensión en las siempre agitadas aguas del mar del Sur de China. Los dos países han cruzado acusaciones este martes sobre qué parte inició el enfrentamiento que, la víspera, dejó a un marinero de la Armada filipina herido en la cabeza junto al arrecife de Second Thomas (conocido como Ayungin en Filipinas y Ren’ai Jiao en China), uno de los puntos más conflictivos de las disputas marítimas que mantienen las dos naciones asiáticas. Manila sostiene que una embarcación china con ocho agentes de la Guardia Costera se aproximó al Sierra Madre (un antiguo navío encallado con el que Filipinas mantiene desde hace más de un cuarto de siglo una avanzada militar en el arrecife) para tomar fotografías y grabar vídeos. Según la versión de las autoridades filipinas, dos lanchas neumáticas de su propia Armada acudieron para instar a los guardacostas chinos que se retirasen, pero estos reaccionaron “de forma violenta y agresiva”, golpearon al marinero y dañaron una de las lanchas. Pekín asegura, por el contrario, que los botes filipinos ignoraron sus advertencias, se acercaron “de forma peligrosa” a su embarcación, rodearon y embistieron su patrullera y que sus ocupantes fueron los primeros en atacar con remos, pértigas y otros objetos. Las Fuerzas Armadas filipinas han calificado esta versión de “falsa y engañosa” y han difundido una grabación de 25 segundos en la que se observa a un agente de la Guardia Costera china golpear con un bastón a uno de los ocupantes de una lancha filipina. La agencia Reuters ha verificado la fecha y el lugar de las imágenes mediante otras grabaciones y fotografías de satélite. Un segundo vídeo, de 49 segundos y divulgado por el diario estatal chino Global Times, recoge las advertencias de los agentes chinos para que los militares filipinos se retiren y muestra a miembros de ambos grupos empuñando remos y bastones. Las dos secuencias confirman que el encontronazo acabó en una escaramuza, pero no permiten determinar por sí solas quién la inició. La disputa se ha trasladado este martes al terreno diplomático. El Ministerio de Exteriores chino ha convocado de urgencia al embajador filipino en Pekín, Jaime FlorCruz, y ha acusado a Manila de “iniciar la provocación y dar un giro de 180 grados para culpar falsamente a China, tergiversando los hechos y exagerando maliciosamente el incidente”, de acuerdo con la Cancillería. Horas más tarde, el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ha citado al embajador chino en Manila, Jing Quan, en el palacio presidencial de Malacañán. Estados Unidos, aliado de Filipinas mediante un tratado de defensa mutua, también ha condenado las acciones “peligrosas y agresivas” de China. El Departamento de Estado ha denunciado a través de un comunicado un “preocupante patrón de provocaciones” que, a su juicio, amenaza la estabilidad regional y contradice el compromiso de Pekín de resolver las disputas por medios pacíficos. Una larga disputa marítima En el centro del conflicto se encuentra el Sierra Madre, un oxidado buque de desembarco de la II Guerra Mundial construido por Estados Unidos en 1944 y transferido a Filipinas en 1976. Manila lo encalló deliberadamente en Second Thomas en 1999, después de que China ocupara el cercano arrecife Mischief, para afianzar su presencia en la zona. Desde entonces, un pequeño destacamento de infantes de marina vive en su casco cada vez más deteriorado y depende de misiones periódicas de abastecimiento. Pekín considera ilegal la presencia del navío, exige su retirada y trata de controlar las operaciones dedicadas a mantenerlo operativo. Second Thomas, una elevación en bajamar que queda expuesta cuando baja la marea, se encuentra a 105 millas náuticas de la provincia filipina de Palawan. Un tribunal arbitral constituido conforme a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar determinó en 2016 que el arrecife se encuentra dentro de la zona económica exclusiva de Filipinas. Según el derecho internacional, esta se extiende hasta 200 millas náuticas de la costa de un Estado. Pero China reclama la soberanía sobre las islas del mar del Sur de China y reivindica “derechos históricos” sobre gran parte de sus aguas, que quedan delimitadas en sus mapas mediante la denominada línea de nueve trazos. Las aguas del mar del Sur de China son ricas en recursos pesqueros y energéticos y, por ellas, transita alrededor de un tercio del comercio marítimo mundial. En 2016, el Tribunal Permanente de Arbitraje en La Haya negó por unanimidad la base legal a sus argumentos y dictaminó que el expansionismo de Pekín viola los derechos soberanos de muchos de sus vecinos. Aunque la República Popular es firmante del tratado de la ONU sobre el que se basa el fallo, cuestiona la autoridad de esa decisión y no la reconoce. La refriega del lunes ha coincidido con la ronda de reuniones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que se celebra esta semana en la capital filipina y en la que participará el miércoles el ministro de Exteriores chino, Wang Yi. En los márgenes de la cumbre, Wang podría reunirse con su homóloga filipina, Theresa Lazaro. Este martes, el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, ha acusado durante una comparecencia rutinaria a “algunas fuerzas” de aprovechar la disputa marítima para enturbiar la agenda regional, en una alusión velada a Estados Unidos. “Cada vez que China y Filipinas pueden abrir una comunicación o interacción, y cada vez que la región tiene una agenda diplomática importante, hay algunas fuerzas que salen a utilizar la cuestión del mar del Sur de China para crear problemas”, ha aseverado Lin. “Todo el mundo ve muy claro quién está detrás de las maniobras”, ha sostenido. El vocero chino ha pedido además a Filipinas que cumpla con sus responsabilidades como presidencia rotatoria de la ASEAN y no anteponga sus intereses a la estabilidad regional.
China y Filipinas se acusan mutuamente de iniciar un nuevo choque en el mar del Sur de China
Un marinero filipino resulta herido en una refriega con la Guardia Costera china cerca del arrecife Second Thomas, uno de los principales puntos de fricción entre Pekín y Manila










