Kalimba ofreció su testimonio ante miles de feligreses en la Iglesia Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel Central, en San Salvador (Cortesía: Tabernáculo).El pasado 19 de julio, las instalaciones de la Iglesia Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel Central se convirtieron en el epicentro de un relato profundamente íntimo y conmovedor. Ante miles de feligreses salvadoreños, el reconocido cantautor, actor y bailarín mexicano Kalimba abrió su corazón en dos servicios consecutivos para compartir su testimonio titulado “Habla de Él”, un viaje que lo llevó desde la cúspide del éxito infantil y juvenil hasta los abismos de una profunda crisis existencial, concluyendo en un transformador encuentro con la fe cristiana.Nacido en la Ciudad de México, Kalimba inició su carrera artística a la prematura edad de dos años y medio. Para muchos, su rostro y su voz son sinónimos de la cultura pop latinoamericana. Fue la voz original de personajes entrañables de la infancia como Simba en El Rey León y Arnold en Oye, Arnold. Más adelante, alcanzó un éxito arrollador en la música como integrante de La Onda Vaselina y posteriormente de OV7, una de las agrupaciones de pop más exitosas de México.PUBLICIDADComo solista, consolidó una trayectoria con siete álbumes de estudio y más de dos mil millones de reproducciones en plataformas digitales, impulsada por éxitos radiales como Tocando fondo y Duele. Sin embargo, detrás de las luces, la fama y los aplausos, se gestaba una realidad muy distinta, marcada por la ausencia de una guía espiritual en su entorno familiar y una creciente distorsión de su propia identidad.Hijo de un padre filósofo y ateo, Kalimba creció en un hogar donde la ciencia y la lógica imperaban, y donde hablar de Dios era considerado casi un insulto a la inteligencia. Desde pequeño, se le impuso una identidad única y absorbente: la de ser el artista y el proveedor económico de su familia. PUBLICIDADEsta carga, sostenida desde la infancia, comenzó a fracturar su salud mental. Con los años, la presión mediática, los rumores espantosos y las acusaciones públicas agravaron su situación. La brecha entre el personaje público y el ser humano se volvió insostenible. Tratando de escapar de la asfixia de ser “Kalimba” las 24 horas del día, el cantante buscó refugio en el mundo, recurriendo al alcohol y a una vida social vacía.Además, confesó que su diagnóstico de bipolaridad en segundo grado del cual se enteró formalmente en 2020, pero que padecía desde los 15 años, solía hundirlo en depresiones devastadoras que hacían de su cotidianidad un calvario invisible.PUBLICIDADLa presión mediática y un diagnóstico de bipolaridad lo llevaron a enfrentar depresiones profundas y a buscar refugio fuera del escenario (Cortesía: Tabernáculo).El punto de quiebre definitivo llegó en un hotel de Los Ángeles, California. Mientras públicamente se encontraba de gira y sonreía en los escenarios, por dentro Kalimba había tomado la decisión de terminar con su vida. Estaba a tan solo dos horas de ejecutar su plan cuando experimentó una confrontación divina que cambió su destino para siempre.En medio de su desesperación, Kalimba entabló una conversación directa y desgarradora con Dios, cuestionando el peso de las etiquetas que el mundo le había otorgado. En ese instante de absoluta vulnerabilidad, describió haber sentido una presencia reconfortante:“Dios se sentó junto a mí, en la esquina de la cama... me contestó con una voz firme pero consoladora, me dijo: ‘Kalimba, ¿quién te dijo que eras proveedor? ¿Quién te dijo que eres solamente entretenedor? ¿Y quién te dijo que si no lo eres, no vales nada?’”.PUBLICIDADAl responder que el mundo, la prensa y la sociedad le habían dado esos roles, la respuesta que recibió transformó su entendimiento sobre el valor humano:“‘¿Y quién de ellos murió por ti?... ¿Por qué tu vida por años ha hablado de lo que ellos dicen de ti? ¿Por qué no empiezas a vivir lo que yo digo de ti?’”.Esta revelación, basada en el amor incondicional, quebrantó por completo su soberbia y dio paso a un arrepentimiento genuino.Kalimba aclaró un punto fundamental que marcó su verdadera transformación cronológica. Aunque creía en Dios desde los 16 años, admitió que durante más de dos décadas vivió un cristianismo de “conveniencia” o de mera simpatía. PUBLICIDADKalimba estuvo a punto de suicidarse, pero una experiencia espiritual lo llevó a abandonar sus planes y buscar un propósito mayor.Sin embargo, su vida cambió radicalmente en una fecha específica: marzo de 2023, momento en el que decidió dejar de usar a Dios como un “llavero favorito” o un “buzón de quejas” y comenzó a caminar en obediencia absoluta.A partir de este cambio de mentalidad en marzo de 2023, Kalimba relató que no solo encontró una paz inexplicable que le permitió dejar la medicación psiquiátrica bajo supervisión médica, sino que también vio restauradas las áreas de su vida en el orden correcto, incluyendo su matrimonio con su esposa Penélope.Ante la congregación salvadoreña, y con el respaldo del pastor Toby Junior, el artista concluyó su mensaje reafirmando que su carrera e impacto público ahora están subordinados a un propósito mayor: servir de plataforma para el mensaje de salvación. Aquel hombre que estuvo a punto de acabar con todo, hoy pide más tiempo para proclamar su fe:PUBLICIDAD“Una persona que estaba preparado para ya no estar aquí, lo único que quiere hacer ahora es pedirle más años para poder hablar de Él... Tendré bipolaridad toda mi vida y desde ahí voy a predicarlo toda mi vida”, expresó Kalimba.